Destacó que la forma de violencia más grave es la física, que puede iniciar disfrazada como un juego, empujones, pellizcos, jaloneos hasta llegar a los golpes e incluso a las lesiones con armas.
Expresó que en la entidad, el 40 por ciento de la población femenina ha sufrido abuso de género, la cual se inicia en muchas ocasiones desde el noviazgo y se manifiesta por el abuso físico, emocional, económico o sexual.
Crespo Olivera admitió que este problema de salud pública tiene su origen en los “roles erróneos de género”; a los varones se les impone no llorar, no demostrar debilidad o afecto, utilizar la violencia para resolver conflictos, mientras que a la mujer se le exige que sea sumisa, callada, abnegada, supeditada al ámbito doméstico y se le confiere el trabajo en casa.
Estas prácticas erróneas o disfuncionales que conducen a la violencia, tienen consecuencias físicas en los hombres que se manifiesta en alcoholismo, drogadicción, infecciones de transmisión sexual y accidentes automovilísticos. En tanto, en la mujer se manifiesta con ansiedad, depresión, colitis, gastritis, intentos de suicidio y suicidio.
Finalmente, el especialista señaló que la mejor persona para cuidar la relación, es uno mismo, y no se deben ignorar las observaciones ni los sentimientos, que no se guarden bajo la teoría de: las cosas van a cambiar.







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