Explicó que estas bibliotecas deberán incluir material cultural, educativo y recreativo, así como leyes y textos en materia jurídica que sea utilidad para el ejercicio y defensa de sus derechos.
Con la propuesta -dijo- promovemos los derechos culturales y educativos de los reclusos, entre ellos, el derecho a disponer de un entorno favorable a la lectura como parte esencial para el ejercicio de sus derechos humanos y como un método eficaz para el enriquecimiento cultura.
Molina Espinoza aseguró que la intensión es combatir los bajos índices de desarrollo de las y los reclusos, buscando una verdadera adaptación y reinserción social, a partir de la generación de un entorno que les permita un amplio conocimiento de sus derechos humanos y educativos.
Con esta propuesta hombres y mujeres privados de su libertad, tendrán la oportunidad de aprender a través de la lectura, alentar su imaginación, crear nuevos mundos, reflexionar sobre ideas o conceptos, entrar en contacto con nuestro idioma o con otros, mejorar su ortografía y acrecentar su cultura general.Te podría interesar...








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