
Como ejemplo, detalló, algunas especies se mueven de Centroamérica a México, pero en cambio destaca la pérdida de otras, lo que implica que esta situación no es sólo en detrimento de esos "bichos", sino que conlleva la merma de recursos naturales y del acceso al agua para la gente.
El científico dijo que las verdaderas libélulas y caballitos del diablo, que en general se diferencian porque el tamaño de las primeras es más grande y se desplazan a mayor velocidad y distancia, viven asociados a ríos, lagos, lagunas y casi cualquier cuerpo de agua no salada, en donde depositan sus huevos, las larvas los habitan días o hasta meses, para después transformarse en adultos y volar.
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