Hoy, cada estado de la República Mexicana cuenta con su propia legislación para sancionar la violencia, no obstante, en la realidad de acuerdo con los datos mostrados en la Endireh siguen siendo las mismas entidades las que reportan los parámetros más altos de violencia en pareja en estos diez años, entre los cuales están la Ciudad de México, el Estado de México, Jalisco, Aguascalientes, Baja California y Chihuahua.
En 2006 la violencia de pareja afectó a 43 por ciento de las mexicanas; en la encuesta de 2011, esta proporción incrementó tres puntos porcentuales (46 por ciento), y en esta cuarta edición, se volvió al panorama de hace una década, se registró que 43 de cada 100 mujeres vivieron violencia por parte de su pareja.
La Endireh 2016 reporta que 40 por ciento de las mujeres vivió agresiones emocionales por parte de su pareja; un 20.9 por ciento fue sometida a un control de sus recursos monetarios o despojo patrimonial; 17.9 por ciento fue víctima de agresiones físicas (como empujones, jaloneos, golpes, intentos de asfixia y agresiones con cuchillo o armas de fuego); 5 de cada 100 fue violada por su pareja y 2 de cada 100 vivió abuso sexual.
Para esta cuarta edición, la muestra de la Endireh fue recogida en el último trimestre de 2016; en 142 mil 363 viviendas de las 32 entidades federativas, e incorporó dos nuevos indicadores: la violencia obstétrica y abuso sexual en la infancia.
VIOLENCIA COMUNITARIA
A partir de 2006 la Endireh demostró que la violencia contra las mujeres ocurre en el ámbito público y no sólo en el privado, se presenta en sus espacios laborales, escolares y sociales.
En ese momento (2006) las instituciones que impulsaron esta estadística fueron el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) y el entonces Fondo de Naciones Unidas para la Mujer (Unifem) además de la LIX Legislatura de la Cámara de Diputados que otorgó recursos al Inegi para su elaboración.
Así, mientras en 2006 el Inegi calculó que 40 de cada 100 mexicanas fue violentada en la calle, en el transporte, parques y otros lugares públicos, a 2016, la ocurrencia de esta violencia en los mismos espacios se incrementó a 60 por ciento.
Los principales agresores en espacios públicos, dice la encuesta, son personas desconocidas: 70 por ciento de las entrevistadas señaló que no conocía al agresor. El resto se distribuye entre vecinos (6.7 por ciento), conductores de transporte (4 por ciento) y agentes de seguridad o policías (1.7 por ciento), según la estadística de 2016.
Aunque la violencia se incrementó en los espacios públicos, 93 por ciento de las más de 17 millones de mexicanas que indicaron haber sido víctimas de violencia comunitaria no presentó una queja o denuncia ante alguna autoridad por considerar que no era un evento que las afectara (49.5 por ciento) o porque no sabía cómo o a qué instancia acudir (15.2 por ciento).
Destaca que pese a los programas implementados por el gobierno de la Ciudad de México para prevenir y denunciar la violencia contra las mujeres en los espacios públicos, la capital del país registró el porcentaje más alto de violencia en este espacio: 61 por ciento, en comparación con el resto del país.
Las cifras de la Endireh también demostraron que la violencia laboral en 2016 fue de 26 por ciento ya sea por su condición de género (discriminación, hostigamiento, acoso y abuso sexual). En la encuesta de 2011 este tipo de violencia fue de 23 mujeres por cada 100.
Lo mismo ocurre para las que han asistido a la escuela y confesaron haber vivido violencia por parte de sus compañeros, profesores, entre otros, la cual pasó de 15.6 por ciento en 2006 a 25.3 por ciento para 2016. De este porcentaje, 16.7 por ciento fueron agredidas físicamente y 10.9 sexualmente.
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