
Desde la época prehispánica fue una flor muy apreciada, pues para ellos simbolizaba éxito y la victoria entre los guerreros; pero fue durante la conquista, cuando los españoles se percataron de que en invierno los campos de nochebuena se pintaban de rojo y coincidía con el nacimiento del niño Jesús.
La nochebuena se expandió al mundo en el siglo XIX gracias al primer embajador de Estados Unidos en México, Joel Poinsett, quien la conoció en Taxco. La llevó a su país y después a Europa, donde se le conoce como Poinsettia.
En la Ciudad de México se cultivan al año 3.1 millones de plantas y es el tercer lugar a nivel nacional en su producción, principalmente en las delegaciones Milpa Alta, Tláhuac, Tlalpan y Xochimilco.Te podría interesar...








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