
Las jóvenes expusieron no sentirse representadas por quienes actualmente ocupan los cargos políticos y, comentaron, nada les asegura que esto cambiará para el próximo proceso electoral. Consideraron que las políticas y estrategias vigentes “no las contempla a ellas” porque no atienden a sus preocupaciones actuales tales como el financiamiento de sus estudios y la opción de crecer en el ámbito profesional.
Nadia, estudiante de 18 años, afirmó: “Mucho de lo que dicen no lo aterrizan o, al menos a mí no me dicen nada. Es como si le hablaran a los más grandes cuando todo lo que deciden también nos afecta a nosotras”.
En ello coincidieron universitarias de 20 y 22 años, quienes luego de recordar los últimos procesos electorales de 2012 y 2015, calificaron de “absurdas” la forma en la que los candidatos buscan generar empatía con la juventud a través de sus campañas.
Las jóvenes reconocieron que si algo distinguirá estas elecciones serán las campañas a través de internet, con las redes sociales, las cuales, dijeron “son un arma de doble filo” porque les permitirá recibir mensajes más directos que los de la propaganda pegada en las calles o la que está en la televisión y la radio, pero de no usarse de manera eficiente “fácilmente perderán credibilidad”, expusieron.
“Los políticos hablan desde lejos y aunque intentan acercarse no lo consiguen. Como Gabriel Cuadri de la Torre –candidato presidencial en 2012 por el partido Nueva Alianza-, trató de usar un lenguaje que nos gustara, pero no había más”, señaló como ejemplo una estudiante universitaria de 22 años
LO QUE ESPERAN
Las mujeres de entre 20 y 29 años de edad que el próximo año votarán de nuevo y que forman parte del sector menos participativo en las elecciones, de acuerdo con las estadísticas del INE en el proceso electoral de 2015, lo harán con una “sensación de desencanto”, generado por el actuar de los gobernantes durante los últimos seis años, algunos prófugos, otros encarcelados e investigados.
“En 2012 voté por Presidente por primera vez y estaba muy emocionada –recordó Laura de 27 años, quien trabaja como administradora–. Creí que mi decisión podía cambiar algo, ahorita ya perdí esa esperanza”.
Las entrevistadas identificaron entre sus principales preocupaciones la falta de oportunidades laborales. Algunas contaron que aunque terminaron su licenciatura hace más de cuatro años actualmente no ejercen su profesión. Por lo que, dijeron, las propuestas enfocadas en esa área son las que más llaman su atención.
Y es que ellas, al igual que las mujeres de entre 15 y 29 años del país enfrentan una tasa de desocupación laboral mayor que la de los hombres, con 6.8 y 5.5 por ciento respectivamente. Además, las que tienen trabajo lo ejercen con un salario mensual de mil 300 pesos menores que el de los hombres, de acuerdo con cifras de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.
Otra inquietud recurrente es la de resolver los problemas de inseguridad. “Creo que yo, como todas mis amigas, queremos salir a la calle sin miedo a que nos pase algo solo porque somos mujeres”, expuso Daniela de 22 años, quien dejó de estudiar la licenciatura en Turismo para dedicarse, desde hace un año, a la venta de alimentos.
Opinaron también que más allá de las propuestas “imposibles” esperan resultados a corto plazo. “No podemos estar esperándolos más, creo que se trata de que (los políticos) planteen algo realista y no nos engañen con promesas”, comentó una joven de 22 años.
Por su parte quienes afirmaron que no votarán el próximo 2018 refirieron estar enteradas de los principales cargos de elección por lo que descartaron la desinformación como un factor que las orilla a abstenerse. En cambio ubicaron la “falta de transparencia” de las y los candidatos como una de las razones. “No sabemos nada de ellos, solo la imagen que nos quieren vender, pero desconocemos si su interés es realmente ver por nosotros, como afirman”, afirmó una estudiante de 19 años que no acudirá a las urnas.
Aún con la población juvenil que decide no votar y las sensaciones con las que se prevé que lo haga, los niveles de participación de las elecciones de 2015 registrados por el INE muestran que las mujeres participan más que los hombres en los procesos electorales.
Por lo que, tal como contempla el Programa de Acción Mundial para los Jóvenes de la ONU las y los gobernantes mexicanos están obligados a garantizar la “plena y efectiva” participación de estas mujeres en la toma de decisiones de propuestas que deben apuntar a proteger sus Derechos Humanos.Te podría interesar...








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