El túnel fue inesperadamente hallado por el arqueólogo mexicano Sergio Gómez Chávez quien, después de días de fuertes lluvias, se dio cuenta de que cerca del pie de la pirámide de la Serpiente Emplumada se había abierto un socavón, lo cual era un peligro para los turistas.
Al investigar el agujero de cerca, el hombre se dio cuenta de que se trataba de un túnel de una forma cilíndrica perfecta.
Según relató Gómez Chávez al diario The Guardian, el túnel despedía un hedor casi insoportable, pero en el fondo se podía ver un antiguo pasadizo subterráneo.
El pasadizo resultó ser tan largo como un campo de fútbol y a su otro extremo se encontraron tres cámaras que contenían riquezas dignas del genio de Indiana Jones.
Los objetos desenterrados incluían dientes de cocodrilo de piedra verde, cristales en forma de ojos y esculturas de jaguares listos para atacar. Aún más notable era el paisaje montañoso en miniatura encontrado a 17 metros bajo tierra.
La obra contaba con pequeñas piscinas de mercurio líquido que representaban a los lagos.
Además, se encontró que las paredes del túnel habían sido cuidadosamente impregnadas con pirita pulverizada, o oro falso.
Esto se hacía para crear el efecto de una galaxia de estrellas que se iluminaba a la luz del fuego.
Por si fuera poco, al final del túnel el equipo de Gómez Chávez descubrió cuatro estatuas de piedra verde, que son las muestras más notables de la exposición de San Francisco.
Los investigadores creen que las figuras podrían representar a los chamanes fundadores de Teotihuacán, que guiaron a los peregrinos al lugar sagrado.Te podría interesar...








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