Los expertos también atribuyen ahora al homo sapiens un fragmento de cráneo encontrado en Florisbad (Sudáfrica) que data de hace unos 260 mil años. Pensábamos desde hace bastante tiempo que la cuna de la humanidad se remontaba a 200 mil años en algún lugar del este de África, señaló Hublin. “Nuestros datos muestran, sin embargo, que el homo sapiens se expandió por todo el continente hace unos 300 mil años”, agregó.
Según los expertos, mucho antes de que el hombre moderno abandonara África, hace unos 100 mil años, podría haber habitado todo el continente. Los científicos del instituto antropológico alemán llegaron a esta conclusión después de hallar en la localidad de Jebel Irhoud, a unos 100 kilómetros al noroeste de Marrakech, 22 restos fosilizados de huesos, cráneos, mandíbulas y dientes que pertenecían, al menos, a cinco personas.
Hublin y su equipo estudiaron con especial precisión fragmentos pertenecientes a los cráneos mediante análisis estadísticos y valiéndose de moderna tomografía computarizada (micro-CT). Los datos obtenidos aportan detalles más precisos en términos cronólogicos. Así, los investigadores alemanes concluyen que la cara de los primeros homo sapiens ya estaba completamente desarrollada, mientras la parte trasera de la cabeza era más larga y más parecida a los miembros más antiguos del género homo.
Esto significa que la forma de los huesos de la cara ya se desarrolló a nuestra manera desde el principio de la evolución, apuntó el coautor del estudio, Philipp Gunz. Por el contrario, la forma del cerebro, y posiblemente también su función, ha cambiado en el desarrollo posterior.
Durante las excavaciones, los investigadores también encontraron una gran cantidad de huesos, algunos de gacelas, así como algunas herramientas que les sirvieron para datar los hallazgos. En Yebel Irhoud tuvimos la suerte de que muchas de las herramientas de piedra habían sido calentadas, explicó Daniel Richter, compañero de Hublin en el Instituto Max-Planck de Leipzig y autor principal de un estudio anterior publicado también en Nature.
Gracias a eso hemos sido capaces de aplicar la termoluminiscencia que ha permitido datar con precisión las diferentes capas de los hallazgos, añadió.
Esta técnica permite determinar la edad de elementos que hayan sido sometidos a calentamiento y es utilizada en arqueología.
Expertos que no participaron en el estudio se refieren al él como un descubrimiento sensacional. Chris Stringer y Julia Galway-Witham, del Museo Natural de Londres, coinciden con Hublin y su equipo en que los fósiles de Marrakech son la evidencia más antigua de una fase premoderna en la evolución del homo sapiens.Te podría interesar...








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