
Un grupo de especialistas del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), en 2016, publicó en la revista Environmental Research la investigación Lead in candy consumed and blood lead levels of children living in Mexico City, en la que se reportaron las concentraciones de plomo de los dulces más consumidos por los niños.
Para el proyecto, que tuvo como objetivo evaluar si existe una asociación entre el consumo de caramelos y los niveles de plomo en la sangre entre los niños, los investigadores expusieron que ciertos caramelos presentaban niveles de plomo por encima de los permisibles por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, y que corresponde a 0.1 partes por millón (ppm).
Marcela Tamayo y Ortiz, doctora en epidemiología ambiental y ocupacional adscrita al Centro de Investigación en Nutrición y Salud del INSP, indicó que esta investigación surgió por antecedentes de los años 90 y principios de 2000, cuando estudios de Estados Unidos reportaron concentraciones de plomo en dulces.
“Estados Unidos tiene un sistema de monitoreo de niveles de plomo en sangre muy bueno, entonces muchos estados de ese país comenzaron a detectar a niños con niveles de plomo alto, cuestionándose la procedencia del plomo: las investigaciones vieron que provenían de dulces hechos en México”, explicó la doctora.
Para este estudio, los investigadores preguntaron a madres y niños los dulces que habían consumido en la última semana por medio de un cuestionario; se midieron las concentraciones de plomo en muestras de diferentes marcas de dulces de consumo frecuente en los participantes.
“Les preguntamos qué dulces habían comido en la última semana, por medio de un cuestionario. Encontramos una asociación significativa entre la ingestión de plomo de la semana anterior a través del consumo de dulces y los niveles de plomo en sangre de los niños: de los 20 dulces que nos reportaron como más consumidos analizamos las concentraciones de plomo y detectamos niveles de plomo por encima de lo que ha catalogado como permisible la FDA”, dijo.
El estudio señala que aun cuando la mayoría de las muestras de caramelos tenía concentraciones de plomo por debajo del nivel recomendado de la FDA (0.1 ppm), se encontraron altas concentraciones de plomo en algunas de las muestras analizadas. Por otro lado, los autores indican que la ingesta de dulces analizados tiene una asociación en los niveles de plomo en la sangre de los niños sujetos del estudio.
El proyecto también recopiló información sobre otras fuentes de exposición al plomo, que pueden incluir el uso de alfarería esmaltada con plomo para cocinar, almacenar o servir alimentos, así como envolturas de dulces.
A decir de la doctora Marcela Tamayo y Ortiz, la loza vidriada con plomo es la principal fuente de exposición a plomo en México. “Cada vez que se consumen alimentos (en especial salsas o comida ácida) preparados, servidos o almacenados en este tipo de cerámica, se desprende plomo y nos lo comemos. Sobre todo los niños y mujeres embarazadas deben evitar comer alimentos en este tipo de utensilios”, agregó.
| De acuerdo con el artículo Lead in candy consumed and blood lead levels of children living in Mexico City, los dulces que tenían concentraciones de plomo por encima del límite son: Rockaleta Diablo (0.70 ppm), Tiramindo (0.37 ppm), Ricaleta Chamoy (0.19 ppm), Tutsi Pop (0.13 ppm) e Indy Marimbas (0.22 ppm). |
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