La forma en que los politécnicos introdujeron las esencias a los peluches fue por medio de una bolsa de hule que contiene la cantidad adecuada al tamaño del muñeco para liberar sus propiedades. Esto funciona cuando los infantes están en contacto con el juguete y huelen la esencia.
Las esencias elegidas para los peluches contienen propiedades que controlan los síntomas en los infantes: la vainilla trabaja como calmante y sedante, controla ansiedad, depresión, insomnio, dolores musculares y de cabeza, ayuda a combatir y tratar infecciones respiratorias y circulatorias.
La bergamota presenta un aroma cítrico, útil para combatir la depresión, ansiedad y tensión. Promueve la liberación de emociones atrapadas que eventualmente conducen al insomnio. La frescura de su bálsamo contrarresta emociones como ira, frustración e irritabilidad.
El aroma a jazmín es antiespasmódico, estimulante, antidepresivo y antiséptico, produce sentimientos como optimismo y euforia. El limón mejora la depresión y funciona como un relajante muscular.
En el caso de las almohadas, la bolsa con las esencias está en la orilla, de modo que no incomode al usuario al dormir. El uso del peluche no tiene ninguna limitación, va dirigido específicamente para niños, pero también puede ser utilizado por adultos, expresó Gabriela Balderas.
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