Ante este panorama, subrayó, se debe hacer conciencia de la magnitud que representa el reto de combatir el sobrepeso, la obesidad y reconocer el nivel de perjuicio que se enfrenta; en consecuencia, comenzar a tener hábitos alimenticios más saludables,
Recordó que la obesidad se ha convertido en una grave carga económica, debido a que demanda servicios de salud a una población que no ha alcanzado la edad productiva.
El doctor en ciencias sociales refirió que las empresas que elaboran productos industrializados de alta densidad calórica no recomendables como base de la alimentación —refrescos, frituras, pasteles, dulces y comida rápida, entre otros— “venden en México un millón de millones de pesos al año, que dejan una utilidad bruta superior a 500,000 millones de pesos, pero ese sector paga sólo uno por ciento en términos fiscales y tiene una alta devolución de impuestos”.
En este sentido, Ávila Curiel consideró pertinente la no deducción de impuestos por gastos publicitarios, porque las campañas inducen la ingesta de comida que daña la salud pública, al tiempo que propuso mantener el gravamen especial al consumo y reducir los privilegios fiscales, “porque la mercancía chatarra genera afectaciones a un alto costo que es pagado por el Estado, el individuo o la sociedad”.Te podría interesar...








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