

Oaxaca.- El Auditorio Guelaguetza en el Cerro del Fortín vibró una vez más este 22 de julio con la edición vespertina del Primer Lunes del Cerro de la 93ª Guelaguetza 2025.
Con un cierre espectacular de luces y juegos pirotécnicos, más de 11 mil visitantes nacionales y extranjeros, fueron testigos de la riqueza ancestral de las culturas indígenas, afromexicanas y mestizas de Oaxaca, reafirmando por qué Oaxaca es el corazón cultural de México.
La máxima fiesta de las y los oaxaqueños ofrendó su esencia étnica y la profunda hermandad, ayuda mutua y bondad de esta tierra a través de sus vibrantes expresiones artísticas, musicales, dancísticas y tradicionales. Este año, la solidaridad fue el pilar central, ya que lo recabado por la venta de boletos se destinará a apoyar a las comunidades de la Costa, afectadas por el huracán Erick el pasado 19 de junio.
La celebración fue encabezada por la representante de la Diosa Centéotl 2025, Patricia Casiano Zaragoza, ataviada con la indumentaria tradicional de Huautla de Jiménez. Acompañada por el Gobernador Salomón Jara Cruz y la Presidenta del Sistema DIF Oaxaca, Irma Bolaños Quijano, Casiano Zaragoza, destacó en mazateco y español la fortaleza y la identidad de las mujeres oaxaqueñas, con los acordes solemnes del "Dios nunca muere" entonado por un auditorio abarrotado.
Entre los invitados de honor se encontraban Leticia Ramírez Amaya, coordinadora general de Asuntos Intergubernamentales y Participación Social, en representación de la Presidencia de México; Olivia Salomón Vibaldo, directora de la Lotería Nacional para la Asistencia Pública; y Altagracia Gómez Sierra, coordinadora del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización. La presencia internacional incluyó a la embajadora de Noruega, Ragnhild Imerslund, y al representante de la República de la India en México, Pankaj Sharma, entre otras autoridades federales, estatales y municipales.
Un Atardecer de Danza y Tradición que Cautivó a Miles
La fiesta de la hermandad inició en punto de las 17:00 horas y con los rayos del atardecer, la delegación de San Mateo Macuilxóchitl de Artigas Carranza abrió la jornada vespertina con la Mayordomía de San Mateo Apóstol y Evangelista. Le siguieron los tradicionales y solemnes sones mazatecos de Huautla de Jiménez de la Sierra de Flores Magón.
La algarabía se desbordó con la alegría de Tlacolula de Matamoros y el jarabe del Valle, presentando la mayordomía del Señor de Tlacolula. El pueblo ikoots de San Francisco del Mar cautivó con danzas y sones de Corpus Christi, mientras que Santos Reyes Nopala compartió la boda chatina y tornaboda, con la entrega del presente, sones y chilenas.
Con la llegada de la noche, Santa María Tlahuitoltepec (Sierra de Juárez) presentó sus solemnes sones mixes; San Pedro Amuzgos deleitó con la Mayordomía del Señor San Pedro, su fandango y carnaval amuzgueño; y Villa de Tamazulápam del Progreso compartió el tradicional jarabe Tamazulapense. La alegría desbordante de la Heroica Ciudad de Ejutla de Crespo se hizo sentir con el jarabe Ejuteco.
La icónica Danza de los Rubios, con sus tradicionales máscaras, fue interpretada por Santiago Juxtlahuaca. San Melchor Betaza presentó sones y jarabes de Betaza. La Heroica Ciudad de Tlaxiaco hizo su entrada con los acordes de la “Canción Mixteca”, entonada y coreada por los asistentes que ondearon sus sombreros, para luego bailar sus sones y jarabes. Finalmente, Asunción Ixtaltepec mostró sus festividades en honor a Santa Rita de Casia.
La majestuosa Danza de la Pluma fue interpretada por la comunidad zapoteca de Villa de Zaachila, mientras que la delegación de San Juan Bautista Tuxtepec puso de pie a los asistentes con la coordinada danza Flor de Piña. La alegría de San Pedro Pochutla se hizo presente con sus sones “Pochutla un lugar de eternidad”.
La jornada vespertina culminó con el Jarabe del Valle y la Calenda de la Virgen de la Soledad, presentados por las Chinas Oaxaqueñas de Genoveva Medina. El júbilo se desbordó con un espectáculo de juegos pirotécnicos que iluminaron la Verde Antequera, cautivando los corazones de los espectadores, quienes terminaron bailando al son y ritmo de los acordes oaxaqueños.



