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Lilia TORRENTERA G.
Oaxaca.- El corazón de Enrique Flores, ese que latió siempre con intensidad por el arte y la investigación, se detuvo la mañana de este martes a las 6:20 horas en Houston, Texas, como consecuencia de complicaciones derivadas de la diabetes y la hipertensión que padecía desde hace años.
El maestro se encontraba en camino de regreso a Oaxaca cuando sobrevino la crisis médica.
A pesar de los esfuerzos médicos del personal de emergencia aeroportuaria —quienes lo reanimaron de un primer infarto— y del equipo de especialistas que lo atendió tras ser trasladado en helicóptero a un Centro Médico, el cuerpo del artista claudicó ante la vida.
La comunidad cultural se queda hoy con el eco de su sonrisa sincera y la sencillez que lo caracterizaba. Flores fue un hombre de integridad a toda prueba, un apasionado de su oficio y un pilar para su familia.
Su obra, rica en texturas y colmada de la vivacidad que define el alma de Oaxaca,
permanecerá viva en la memoria colectiva. Hoy despedimos a un grande, pero sus trazos y enseñanzas seguirán escribiendo páginas en la historia del arte contemporáneo.
Buen viaje a la luz , maestro.