

Ciudad de México.- Con la participación de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, el Estudio de la Ópera de Bellas Artes y el Mariachi Gama Mil, bajo la dirección concertadora de Abdiel Vázquez, en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes se vivió la fiesta y la nostalgia a plenitud con el recital del tenor Arturo Chacón-Cruz, el cual celebró a dos iconos de la música popular mexicana: José José y Juan Gabriel.
La primera parte del programa fue para El príncipe de la canción, con una sala atenta, contenida, como si el recinto entero midiera la temperatura emocional de lo que pasaba. Al aparecer los primeros grandes temas, la respuesta fue inmediata: aplausos largos, voces que, de forma discreta, acompañaron desde sus asientos cada canción y exclamaciones de sorpresa cuando el cantante sostenía frases con potencia.
El concierto, que se llevó a cabo la tarde del domingo 8 de febrero de 2026, fue un recorrido por memorias compartidas, desde El triste, hasta Lo pasado, pasado, sin olvidar Gavilán o paloma, Amar y querer, La nave del olvido, Lo dudo y Volcán, los aplausos no acababan.
Tras el intermedio, el ambiente cambió y llegó una sensación de canción conocida por todos, aunque cada quien la recuerde desde un lugar distinto, pues las letras de Juan Gabriel llenaron la Sala Principal del recinto de mármol.
Desde el escenario, Chacón reconoció esa emoción: “Es la razón de que México tenga voz en el mundo, porque esta música empieza aquí en el corazón. Vamos a soltar un poquito la corbata, la vamos a deshacer porque estamos aquí para disfrutar”.
En medio del entusiasmo, compartió el sentimiento: “Qué emoción poder compartir con ustedes esta noche, con mucha emoción, también sale el maestro Abdiel Vázquez quien hace su debut como director”, informó al público.
Así, sonaron en el escenario De mí enamórate, Ya lo sé que tú te vas, Siempre en mi mente, Déjame vivir, Se me olvidó otra vez, Inocente, pobre amigo, Hasta que te conocí y Amor eterno. Las voces que en el bloque previo acompañaban de forma discreta a Chacón Cruz, se animaron y dieron salida a un cúmulo de emociones.
Para Laura Vázquez, de 34 años, la velada conectó con su historia personal: “Creo que, como decía él, es parte de la cultura y del folclor mexicano. Para mí es un concierto que suena a lo que yo escuchaba cuando era niña, y eso era increíble”.
A su lado, Leandro Ceballos, 34 años, visitante desde Buenos Aires, comentó que el concierto fue la entrada a la memoria colectiva: “Queda muy bien con la orquesta. Siento como que el sonido de los violines como de todo, como que vuelve una atmósfera mucho más mágica para toda la canción”.
