

El pasado miércoles 17 de diciembre se llevó a cabo la apertura de la gran muestra Endemismo. Arte Contemporáneo y la Biosfera de Oaxaca. Por su importancia para la memoria del patrimonio cultural y natural de Oaxaca, hoy reproducimos el texto de bienvenida de una de las más importantes gestoras culturales a nivel nacional e internacional.
Nancy MAYAGOITIA
Sean bienvenidos a la inauguración de esta exposición que corona el trabajo de más de un año del grupo de artistas, pintores y fotógrafos que viajaron, observaron, sintieron, asimilaron y comprendieron la experiencia de la biósfera de Oaxaca.
Agradezco la asistencia de tantos amigos, coleccionistas, artistas y amantes del arte y la naturaleza, su presencia nos emociona en especial porque esta muestra comenzó a organizarse desde 2017, se expuso en el Mupo en 2018 viajó a Monterrey el año pasado porque el Covid nos obligó a dejar las obras de arte dentro de sus cajas.
Este museo ahora recibe estas magníficas pinturas y fotografías gracias al trabajo de todo el equipo que se esmera a diario, a través de la sabia dirección de Luis Hampshire y, por supuesto, al equipo de Seculta que apoya estas iniciativas con gran entusiasmo.
Endemismo, es la palabra que utilizan los científicos para designar algo que solo se encuentra en un lugar del planeta y en ningún otro. Esto sucede comúnmente cuando se reúnen características peculiares de carácter climático y geográfico, factores que propician que flora y fauna evolucionen de una forma singular dando lugar a los endemismos.
La razón por la que a esta colectiva la llamamos así tiene que ver con el hecho de que los artistas han plasmado o captado en sus obras algunos de los endemismos que conocieron durante los viajes; eso por un lado, por el otro, proviene de aplicar un símil a esta terminología al designar a los artistas participantes como endémicos, en virtud de que creadores de este talante nada más se dan en Oaxaca.
Sería muy difícil mencionar a todas las personas que han participado de diversas maneras en este esfuerzo. Muy importantes son los habitantes, guías comunitarios, autoridades y comisariados de bienes comunales, quienes nos recibieron en cada sitio con hospitalidad desbordante y sinceros deseos por darnos a conocer los tesoros que orgullosamente resguardan en sus comunidades y amorosos los cuidan para preservar su valor histórico y natural. Felicitamos a Puebla y Oaxaca por la declaratoria de la unesco al reconocer con la categoría de Patrimonio Cultural y Natural (mixto) de la Humanidad a sus tierras hermosas.
Esta noche en especial tenemos la fusión del talento de dos chefs, Antonio Díaz de Puebla y Diego García de Oaxaca. Juntos han creado los bocadillos que ustedes pronto han de degustar con ingredientes endémicos: insectos, semillas, flores, frutos, chiles y su imaginación con sensacional experiencia para todos ustedes.
Ahora bien, diecinueve artistas participan en esta exposición y no voy a hablar de cada uno porque esta intervención se prolongaría hasta media noche. Debo mencionar que solamente podrán apreciar una obra por cada artista porque no pudimos acomodar, con el respeto y espacio que merecen, otro tanto que espera en sus cajas invadir el resto del Macco. Deseo que ustedes disfruten de las obras de arte, de las propuestas estéticas que cada uno de ellos ha preparado a partir del impacto que recibieron de cada visita subsecuente a diferentes zonas de la biósfera.
Estos pintores y fotógrafos, como grupo, representan la columna vertebral del arte de Oaxaca. Son artistas que han contribuido por décadas a colocar a Oaxaca en el sitio privilegiado que ha tenido de manera contundente y prolongada en la escena del arte. Además, haber viajado juntos ha nutrido su discurso visual y propiciado una positiva competencia que –a manera de premio–, dio como resultado la creación de obras de indiscutible calidad.
Conozco a la mayoría de ellos desde hace más de treinta años, cuando fundé la Galería Arte de Oaxaca, así que he sido testigo todo este tiempo de su trayectoria, siempre en constante ascenso y permanente búsqueda por fortalecer su mensaje estético, así como de reafirmar su estilo personal y continuar avanzando con autenticidad y desplegando sus mejores dones.
A todos y cada uno de los artistas debo agradecerles la oportunidad y gracia que me compartieron: viajar como grupo y verlos en acción. Su forma personal de captar los regalos de la naturaleza, de mirar de lejos y de cerca, de descubrir detalles que nutrirían su visión ha sido un privilegio inmenso e inusitado. Es verdad que desconozco cómo lo hacen, pero absorben luz, aire, formas, colores, sonidos y todo lo que se presenta ante su ser con una inusitada sencillez, sin complicaciones. Con frecuencia me preguntaba: qué estará sucediendo dentro de sus mentes, cómo será el proceso de traducir estas experiencias en obras de arte. Y, en verdad, no sé cómo lo consiguen. Lo único que sé es que me encanta imaginar ese fluido creativo recorriéndoles las venas.
Organizar a un grupo tan numeroso de artistas para viajar y armar una exposición de esta envergadura no es fácil. Mejor dicho, es muy difícil, es agotador. Hace muchos años que no organizaba algo de este tamaño, pero ya entrada en materia de confesiones, deseo que todos lo sepan: lo hago porque estos artistas viven en mi corazón, se han ganado ese sitio por su talento, por su trabajo, porque representan el lado luminoso del arte y porque merecen exhibir sus obras en este museo y en muchos más.
Cierto, la mirada de cada artista es tan endémica como las especies que habitan la biósfera. Por ello es que esto no pudo surgir desde ninguna otra coyuntura cultural, salvo la que se vive en Oaxaca. Las piezas concebidas ofrecen, en su conjunto, un corte de las variadas propuestas del quehacer contemporáneo en Oaxaca. Por tanto, lo heterogéneo de sus participantes es igualmente disímbolo en las posturas con que cada uno asume su condición de contemporaneidad en los discursos del arte. Y desde esta perspectiva, lo contemporáneo no radica en la elección de ciertos lenguajes o modos con que se insertan en el panorama artístico, sino en el compromiso de los artistas para entender los problemas de su realidad actual.
La acción artística provocada generó un conjunto de obras cuya heterogeneidad es su mayor virtud pero que, en conjunto, son una voz insoslayable del papel social que aún mantiene el arte contemporáneo. El cambio climático es una verdad irrebatible que está alterando nuestro entorno, ¿Qué derecho tenemos los humanos para desaparecer plantas y animales que nos anteceden por milenios?
Crear esta conciencia en torno a la biósfera, de México para el mundo, resultó la tarea común que logra esta exposición. Al hacerlo, los artistas nos confirman, que la misión del arte no ha claudicado, que sigue siendo el termómetro que marca el devenir existencial de nuestra condición de seres sensibles y pensantes, los que mayor responsabilidad tenemos frente a la preservación de este planeta, y con ello de nuestra cultura y anhelo por vivir nuestro futuro en armonía con el cosmos. Endemismo es un muestrario sugerente y arbitrario, si se quiere, del sentir y del pensar de artistas disímiles —trabajando en/y desde Oaxaca—, frente a una realidad inmediata y los problemas actuales que les competen, que no son, sino los nuestros.
Por todo esto me gusta decir que de esta diversidad expresiva, inquietud por conocer, rigor por investigar y compromiso por crear propuestas desde su condición contemporánea es de lo que trata la exposición colectiva Endemismo.
Gracias
