

Oscar VALDIVIESO
Oaxaca.- En lo que representa una nueva estocada a la insípida democracia interna y una burla a las bases fundacionales, la cúpula de Morena en Oaxaca renueva a su dirigencia estatal bajo la fórmula de nepotismo y corrupción con los apellidos Velasco Armas.
Apenas unas decenas de “consejero y consejeras” que ostentan cargos públicos, ya sea con una representación popular, una dirección o una Secretaría alzaron su “manitas” para rendir pleitesía Alejandro Velasco Armas, cuya designación no es resultado de un proceso abierto ni de una consulta legítima, sino un trámite operado bajo un manto de secrecía absoluta, diseñado para garantizar que los cargos públicos y partidistas sean un botín para un puñado de apellidos privilegiados con voracidad y sin trayectoria.
Toca enriquecerse a la familia Velasco Armas, pues resulta que la hermana del nuevo dirigentes, Alba Velasco Armas curiosamente es ahora la directora del Instituto de la Juventud, es decir “la bodega” que guarda a jóvenes oaxaqueños para ser utilizados como acarreados en eventos políticos, obligados a votar por el partido guinda, y en el peor de los casos, convertirlos en porros para acallar voces que critiquen las prácticas priístas de sus dirigentes, todo eso con la amenaza de quitarles becas de estudio.
En el partido Morena en Oaxaca no existe pase de acceso a los verdaderos luchadores sociales y a la militancia, pero sí para Alejandro Armas quien en estado de ebriedad provoco un accidente automovilístico en abril de 2025 en San Martín Toxpalan por conducir con a exceso de velocidad y bajo los efectos del alcohol.
