

La luna se puede tomar a cucharadas o como una cápsula cada dos horas..."
Oaxaca.- Hoy celebramos el primer centenario del nacimiento de uno de los hombres que mejor supo traducir el silencio, el amor y la soledad en palabras que todos podemos sentir. Jaime Sabines Gutiérrez, nacido en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, un 25 de marzo de 1926, no solo escribió versos; nos regaló un espejo donde asomarnos a nuestra propia humanidad.
El Legado de la Honestidad
Sabines es recordado como el "poeta de la calle" o el "peatón de la poesía". Su estilo, alejado de la academia rígida y las metáforas inalcanzables, logró lo que pocos: que la gente común se apropiara de sus poemas. En sus letras, el amor no es una idea abstracta, sino algo que duele, que se toca y que se vive intensamente en el cotidiano.
Hitos en su Caminar
Desde la publicación de Horal en 1950, Sabines demostró una voz única. Obras como La señal, Adán y Eva y, de manera muy especial, Algo sobre la muerte del mayor Sabines, se han convertido en pilares de la literatura en español. Este último, un desgarrador y tierno homenaje a su padre, es considerado uno de los poemas más bellos y crudos sobre la pérdida y la memoria.
Por qué leerlo hoy
A cien años de su llegada al mundo, Sabines sigue vigente porque sus temas son universales:
"No es que muera de amor, muero de ti..."
En este centenario, la mejor forma de honrarlo es abriendo uno de sus libros, leyendo un poema en voz alta y permitiendo que sus palabras nos sigan acompañando en el misterio de estar vivos.
¡Feliz siglo, Jaime Sabines!