

Lilia TORRENTERA G.
Oaxaca.- En una enérgica intervención durante la sesión ordinaria de este martes, la diputada local Irma Pineda Santiago presentó una iniciativa que trasciende la corrección gramatical para situarse en el terreno de los derechos humanos, la igualdad de género y la democracia.
Bajo la premisa de que el lenguaje no es neutral, sino un constructor de realidades y jerarquías, la legisladora hizo un llamado urgente a sus homólogos y homolagas para erradicar el uso del masculino genérico en el marco legal del estado, denunciando que durante décadas se ha utilizado la palabra para invisibilizar la participación política y social de las mujeres.
La propuesta busca sustituir términos excluyentes como "el ciudadano" por conceptos abarcadores para la inclusión del género femenino como "ciudadanía", una modificación que la diputada calificó no como un capricho, sino como un acto de justicia y una obligación democrática.
Pineda Santiago recordó que el Congreso de Oaxaca cuenta con un manual de lenguaje incluyente y no sexista que suele ser ignorado, perpetuando una discriminación simbólica que contraviene los principios de igualdad establecidos en los artículos 1º y 4º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como convenios internacionales de la talla de la Convención de Belém do Pará.
Más allá del valor simbólico, la iniciativa atiende a una necesidad de técnica legislativa y seguridad jurídica por ello señaló que la ley actual presenta inconsistencias graves, como la falta de armonía entre el artículo 81 y el Título Cuarto del Libro Tercero, lo cual genera incertidumbre en la aplicación de las normas electorales.
Señaló que al armonizar estos términos, el Congreso no solo garantiza la inclusión, sino que dota de coherencia y claridad al sistema normativo estatal, asegurando que la igualdad no sea solo una frase escrita, sino una realidad que se nombre y se reconozca en cada proceso de acceso al poder.
Irma Pineda fue enfática al señalar que la resistencia al lenguaje incluyente no responde a una incomodidad estética, sino al temor de perder privilegios históricos relacionados con la permamnencia del patriarcado.
Al afirmar que este Congreso está para garantizar derechos y no para proteger estructuras de exclusión, la legisladora instó al Pleno a votar a favor de una transformación que reconozca que las mujeres existen, participan y deciden.
Subrayó que nombrar a las mujeres no divide, sino que corrige una exclusión histórica, sentando las bases para que nunca más el lenguaje sea una barrera que detenga el ejercicio pleno de los derechos políticos.