

Copelia Mallé
Ciudad de México.- El estado de Oaxaca reafirma su posición como baluarte de la identidad nacional en el patrimonio cultural con la recuperación de una invaluable urna funeraria zapoteca en el extranjero que fue extraída ilegalmente.
En un comunicado, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, informó que la Embajada de México en Portugal, recibió del gobierno de ese país, tres piezas arqueológicas que habían sido extraídas ilegalmente del territorio nacional.
Entre estos tesoros destaca una urna funeraria zapoteca, proveniente de los Valles Centrales de Oaxaca, que representa a Cocijo, la poderosa deidad de la lluvia y el trueno.
Esta pieza, fechada entre los años 600 y 1200 d.C., fue incautada por el Ministerio Público de Évora-Estremoz y su autenticidad fue confirmada por la arqueóloga Aline Lara Galicia.
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, enfatizó que esta primera restitución de Portugal a México devuelve memoria e identidad al país y fortalece la política de defensa del patrimonio frente al tráfico ilícito de bienes culturales.
Junto a la urna de la cultura zapoteca, también se recuperaron un vaso polícromo maya del periodo Clásico decorado con escenas de personajes de élite y glifos, es posible que se usara para consumo ritual de bebidas como el cacao. Fue incautado por el Ministerio Público de la provincia de Guimarães, cuyo origen, probablemente, sea el sureste de México.
Asimismo de acuerdo con el dictamen emitido por la Dirección de Registro Público del INAH, una de las piezas –anunciada en subasta en 2024– corresponde a una figura femenina en barro modelado, de 43 centímetros y superficie pulida, con aplicaciones al pastillaje e incisiones. Está sentada sobre sus rodillas, lleva el torso desnudo, una falda y un tocado cónico, con escarificaciones en los hombros.
La pieza, que corresponde al estilo Tala-Tonalá de la tradición cultural Tumbas de Tiro, procede del territorio que hoy ocupa el estado de Jalisco, está asociada a rituales de fertilidad y maternidad, y se manufacturó entre los años 300 y 600 d.C. Fue investigada por el Ministerio Público de Lisboa.
En la entrega participaron el embajador de México en Portugal, Bruno Figueroa Fischer; el director nacional de la Policía Judicial de Portugal, Luís Neves; la presidenta del Instituto Camões, Florbela Paraíba; el titular de la Dirección de Lisboa y Valle del Tajo de la Policía Judicial, João Oliveira, y vía remota, la arqueóloga Aline Lara.