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Podemos afirmar que esta crisis ha golpeado con mayor rigor a los sectores empobrecidos. Pero es también desde estos sectores segregados desde los cuales han provenido las principales acciones alternativas a la crisis: cajas de ahorro popular, cooperativas, tiendas de abasto, mercados locales y regionales, ecotecnologías, agricultura orgánica, redes de comercio justo, reciclado de basura, campañas de consumo responsable, uso de energías renovables, en fin, una gama de acciones encaminadas a contrarrestar los efectos infames de la crisis económica.
En torno a estas reflexiones, el presente número de El TOPIL se propone analizar las claves de esta nueva cultura económica que surge y se alimenta justamente de esta coyuntura de riesgos. Una vez que se ha hecho más que evidente el fracaso del neoliberalismo, necesitamos cambiar de cultura económica, necesitamos transitar hacia una economía solidaria.
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