Una rana esculpida sobre la base de un árbol, ubicado sobre la calzada Niños Héroes de Chapultepec; un oso polar que mide dos metros y medio de altura, casi del tamaño natural, en la calle Amapolas; una mano tallada en inmediaciones del panteón San Miguel, mejor conocido como General; una cabeza de jaguar furioso en la glorieta de un establecimiento comercial localizado en el Periférico, son algunas de sus creaciones.
Además, un borrego cimarrón echado, localizado en el jardín Brígida García que se encuentra en la calle Pino Suárez esquina con calzada Niños Héroes de Chapultepec; una mano que sostiene un libro con un búho al lado, la cual se encuentra en proceso, situada sobre la calle Rayón esquina con González Ortega y "el Chavo" en su barril.
Las piezas han llamado la atención de propios y visitantes, quienes asombrados admiran las obras en troncos de árboles que quedaron al ser derribados por plagas, podas, o que simplemente han terminado su ciclo de vida natural.
Y sí, el creador es Ricardo López Pinacho, quien es originario de San Mateo Río Hondo, un poblado del distrito de Miahuatlán de Porfirio Díaz, donde abundan las coníferas, esos árboles que crecen muy alto en climas fríos y que influyeron en su relación con la naturaleza, con cuyos elementos empezó a trabajar y transformar, sin saberlo, en un arte que a más de cuatro décadas le empieza a ser reconocido.
Ricardo, de tez morena, de estatura y complexión mediana y con marcas en su rostro que reflejan el paso del tiempo, muestra en sus callosas manos el trabajo rudo que ha realizado; es el cuarto de cuatro varones y dos mujeres y desde que tenía cinco años de edad, se dio cuenta que cualquier material que llegara a sus manos podía ser transformado en figuras que ahora son consideradas obras de arte.
ara que él haga una de estas obras, la Dirección General de Servicios a la Comunidad le provee de la materia prima, la cual es recolectada cuando se poda o derriba un árbol. Todas las figuras han sido diseñadas sobre árboles que tienen que ser derribados pero que se dejan a determinada altura y ahí, en el lugar, se trabaja desde la raíz.
Su más reciente creación es "el Chavo" que comenzó a elaborar el 28 de abril, en el marco del festival del Día del Niño organizado por el DIF Municipal; es de madera de eucalipto. Aún no está terminado debido a que el proceso es largo e incluye secado, pulido y barnizado. “Mi intención es que las niñas y niños se interesen en la escultura y no dudo que alguno de ellos también tenga esa habilidad”, comentó emocionado.
“Cada vez que termino una de las figuras y paso por el lugar donde las esculpí, me llena de satisfacción ver que una parte de mi, de mi pasión, es admirada y que proyecta una nueva imagen de la ciudad a los visitantes nacionales e internacionales y enorgullece a las y los oaxaqueños”.Te podría interesar...








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