Políticamente incorrecto y sin pelos en la lengua, reiteró su "instintiva reserva a los nacionalismos de toda índole" y aseguró que ello le llevó a "abrazar como un salvavidas" la reivindicada por el mexicano Carlos Fuentes "nacionalidad cervantina".
"Me reconozco plenamente en ella. Cervantear es aventurarse en el territorio incierto de lo desconocido con la cabeza cubierta con un frágil yelmo bacía", señaló.
Premios y preocupaciones
Poco amigo de actos públicos e instituciones, y después de haber confesado hace dos días que el Premio Cervantes le supuso "más preocupaciones que satisfacciones, el autor de "Juegos de manos" (1954) aseguró: "Ser objeto de halagos por la institución literaria me lleva a dudar de mí mismo".
Goytisolo, de 84 años, abogó por dar a conocer los "episodios oscuros" de la vida de Miguel de Cervantes en vez de "empecinarse en desenterrar" sus huesos, que comenzaron a buscarse hace más de un año en la cripta del convento de Madrid donde fue enterrado hace casi cuatro siglos.
El escritor enumeró las "estrecheces y miserias" que sufrió el autor de "El Quijote" durante su vida, ajeno a la "dimensión sin fronteras ni épocas" que alcanzaría su novela, y aludió a las que tienen lugar hoy en el mundo, acompañándolas de una firme denuncia.
"Imagino al hidalgo manchego montado a lomos de Rocinante acometiendo lanza en ristre contra los esbirros de la Santa Hermandad que proceden al desalojo de los desahuciados, contra los corruptos de la ingeniería financiera o, a Estrecho traviesa, al pie de las verjas de Ceuta y Melilla que él toma por encantados castillos con puentes levadizos y torres almenadas socorriendo a unos inmigrantes cuyo único crimen es su instinto de vida y el ansia de libertad", dijo.
Goytisolo es el primer galardonado con el Premio Cervantes que lo recibe del rey Felipe VI, quien accedió al trono el pasado junio tras la abdicación de Juan Carlos I. Saludó al monarca con un apretón de manos y también a la reina Letizia.
Vestido con traje de color tostado y corbata en tonos verdes, cumplió su promesa de no llevar chaqué. "Es absurdo pedirle a un viejo de 84 años que se disfrace", dijo a la prensa el pasado martes.
Al inicio de su intervención, dedicó el premio a su "maestro" Francisco Márquez Villanueva, catedrático de la Universidad de Harvard, y "a los habitantes de la medina de Marrakech", en Marruecos, donde está asentado desde hace más de dos décadas.Te podría interesar...








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