En el área del fuselaje, explicó que fueron elaborados de fibra de cartón o de vidrio; utilizan aluminio o titanio para los motores; diseñaron los sistemas de liberación del paracaídas para la recuperación de la carga útil, y el sistema electrónico es aerodinámico, ya que si la estructura no es suficientemente rígida se puede desintegrar.
En el equipo también se encuentra Jonathan Rodríguez Castillo, Ramón Córdova Muñoz y Rafael Sánchez Zamora. Ellos son egresados de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME), Unidad Ticomán.
Los ahora empresarios se conocieron durante el curso de sus carreras y juntos idearon esta compañía que se dedica a desarrollar principalmente este tipo de vehículos lanzadores, pero también comercializa equipos para pruebas aerodinámicas y drones.
La empresa cuenta con la división Rocketmaster, encargada de realizar esta tarea y en donde trabajan en la fabricación de cohetes con menos resistencia al viento para que caiga más rápido y la distancia de su lanzamiento sea corta.
Entre las metas enlistadas por los egresados del IPN, está el conseguir en México la validación de pruebas superiores a los 11 kilómetros de altura, para llegar así a distancias de entre 20 y 30 kilómetros.
Esto, señalaron, es una limitante, pues en el País no se cuenta con una normatividad en materia de seguridad para regular este tipo de lanzamientos. Estimaron que en cinco años puedan conseguirla.Te podría interesar...

Esta conversación es moderada acorde a las reglas de la comunidad “Ciudadanía Express” . Por favor lee las reglas antes de unirte a ella.
Para revisar las reglas da clic aquí