Los investigadores vincularon las inversiones en el campo magnético de la Tierra, cuando las brújulas apuntan al sur en lugar de al norte y viceversa, a los sedimentos con y sin circonitas (minerales con uranio que permiten la datación radiactiva), así como a los ciclos climáticos, para determinar los cambios en la óbita terrestre.
“Los ciclos climáticos están directamente relacionados con la forma en que la Tierra orbita al sol y las ligeras variaciones en la luz solar que llegan a la Tierra provocan cambios climáticos y ecológicos”, comentó Kent. “La órbita de la Tierra cambia de ser casi circular a aproximadamente un 5% más alargada especialmente cada 405.000 años”.
De igual forma explicaron que conocer cuánta luz solar incide sobre cada hemisferio, “es algo crucial”, ya que el norte y el sur no poseen la misma superficie de tierra firme ni de océano y, por tanto, no se enfrentan de la misma forma a los cambios en la cantidad de radiación solar que les llega.
Aún así Dennis considera que este ciclo planetario tiene un incidencia muy sútil en los cambios de clima, ya que actualmente la cantidad de CO2 que se vierte en el aire afecta de forma más grave la temperatura de la superficie terrestre.
Con información de Muy Interesante.Te podría interesar...

Esta conversación es moderada acorde a las reglas de la comunidad “Ciudadanía Express” . Por favor lee las reglas antes de unirte a ella.
Para revisar las reglas da clic aquí