Lejos de subir las revoluciones, de lanzar una moneda al aire en un intercambio de golpes, Nigeria realizó un ejercicio de enorme paciencia que se apagó con el paso de los minutos.
El encargado de apagar el interruptor fue Ekong, que decidió abrazar a Mandzukic a la salidade un córner. No hizo falta ni VAR. Rocchi señaló el punto de penalti y Modric finiquitó el primer compromiso de los suyos en Rusia.
Con la solvencia que ofrecieron los de Dalic durante todo el encuentro. Sin la brillantez ni la propuesta de otras ocasiones, pero con la practicidad que permite superar rondas y acercarse al sueño de unos octavos de final que esperan a Croacia desde hace 20 años. La alternativa se hace fuerte.
Vía Marcaclaro
Te podría interesar...

Esta conversación es moderada acorde a las reglas de la comunidad “Ciudadanía Express” . Por favor lee las reglas antes de unirte a ella.
Para revisar las reglas da clic aquí