Así, fue común observar a jugadores con playera amarilla que caminaban por el césped, eran rebasados por la velocidad de sus rivales, y perdían el balón en el primer intento de superar a sus marcadores.
En el mejor momento de los americanistas, Alex Bono, el portero de Toronto, atajó dos disparos, primero de Renato Ibarra y luego de Matheus Uribe. También era difícil penetrar la zaga visitante, porque se encontraban hasta ocho futbolistas de playera roja evitando los ataques del América.
La frustración invadió a los jugadores, sobre todo Agustín Marchesín, que discutía las decisiones de los árbitros, manoteaba y aunque pidió oportunidad para cobrar un tiro libre, su disparo pegó en la barrera de jugadores rivales.
Con resignación, Uribe ejecutó el penal que le hicieron instantes antes a Oribe Peralta, ya cuando era el tiempo de compensación y sólo se añadió un minuto más para la agonía americanista, que cayó ante el orden de Toronto.
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