Explicaron que constantemente se recibe en estos centros a los hijos de jornaleros agrícolas migrantes y a aquellos niños que se quedan con los familiares cuando los padres salen a laborar a otros lugares del país para la pizca de tomate, fresa, chile, melón, sandía, maíz y caña, entre otros; de ahí que sus condiciones no coinciden con los tiempos del ciclo escolar normal.
Las autoridades de la Unidad de Educación Indígena destacaron el trabajo de los asesores externos al ser ellos, con el apoyo de las autoridades municipales, los que detectan las necesidades educativas de la niñez migrante.
Actualmente, la Unidad trabaja coordinadamente con la Dirección de Planeación Educativa en un proyecto para la regularización de la certificación de los niños y niñas que reciben clases, y aquellos que hace uno o dos años concluyeron el nivel primaria, situación que en ocasiones se complica por la constante movilidad que presentan.
Entre las comunidades con escuelas para niños y niñas hijos de jornaleros agrícolas migrantes se encuentran San Miguel Tilquiapam, El Campanario y Coatecas Altas en la región de los Valles Centrales; El Taragutin, Villa Unión y San Francisco Cozoaltepec, en la Costa; San Martín Peras, en la Mixteca; Santa María Xadani, en el Istmo y Bethania en Tuxtepec.Te podría interesar...

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