Más de dos años después de su muerte comenzó el juicio en el que, por primera vez en la historia de Argentina, se investiga el delito de “travesticidio”, es decir, un crimen de odio a la identidad de género.
En las audiencias, que fueron acompañadas por movilizaciones de activistas frente a tribunales, se mostraron las fotos de la autopsia que comprobó que la dirigente murió maniatada, amordazada, a puñaladas y con múltiples lesiones.
La trascendencia internacional del juicio quedó en evidencia en la audiencia del pasado 27 de marzo, ya que fue invitada a declarar la antropóloga mexicana Amaranta Gómez Regalado, indígena muxe (Oaxaca) y una reconocida activista trans de su país.
“Vengo del Istmo de Tehuantepec, de Oaxaca, provengo de la etnia zapoteca, soy antropóloga de la Universidad Veracruzana. Llevo más de 22 años en el activismo de los derechos humanos, los derechos de la población trans, indígena y la salud sexual”, explicó ante el tribunal.
Luego precisó que “trans” es una nueva categoría política “que permite visibilizar las necesidades de la población travesti, transgénero y transexual. Transitar los géneros. Jugar con la biología que no se conforma haber nacido femenino o masculino”.
De acuerdo con datos de la Comunidad Homosexual en Argentina (CHA), el año pasado hubo en este país por lo menos 16 travesticidios, por lo que el caso Sacayán puede ayudar a combatir la indiferencia e impunidad que caracteriza a estos asesinatos.
La violencia sistemática en contra de esta comunidad se traduce en una expectativa de vida en promedio de entre 32 a 40 años, situación que colectivos por la diversidad sexual intentan combatir.
De todo esto se hablo a lo largo de un juicio que culminó este lunes con una condena unánime a cadena perpetua en contra de Marino.Te podría interesar...

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