Ya no escucharé tus planes y proyectos siempre grandes, siempre esperando una oportunidad la misma que hoy ya no tienes frente a la vida. Si te voy a extrañar siempre, siempre me harás falta con tus ojos que se querían comer al mundo y que hoy no pude cerrar parecía que te resistias a dejar de mirar la vida que te arrebataron.
Te voy a extrañar con tu irredenta postura, con tu acostumbrado desplante para reírte del mundo, ese que cuestionaste siempre por desigual e injusto. Te van a extrañar porque no habrá más Solecita llevando tortas al hospital civil y pan de cuando en cuando. Te voy a extrañar mi niña, porque una madre sin su hija es vivir con un hueco en el corazón que nada cierra.
Te vamos a extrañar quienes te conocimos por tu inmensa alegría y por tu trabajo siempre profesional. No le temo a nada desde aquel día que me dijiste quién y cómo eras me diste una lección de vida y siempre supe que eras mi maestra. Te quiero niña de ojos vivaces y estaras en mi corazón hasta que volvamos a encontrarnos. No te voy a recordar cómo te encontré hoy, llena de tierra y sangre, no.
Te recordaré como mi hija inteligente, indignada y amorosa que fuiste. Así te recordaremos tus hermanitas y todo la familia, como el alma de la fiesta que siempre fuiste. Y si mi niña, tu asesinato no quedará impune.
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