Aprovechó el uso del micrófono para hacer un llamado a los precandidatos a hacer propuestas y enfocar esfuerzos para su conservación.
“El próximo gobernante (…) debe continuar con la lucha por la vaquita”, pidió.
De mano en mano a través de una cadena humana integrada por más de 300 personas, llegó al Museo Nacional de Antropología la escultura del cráneo del mamífero.
La escultura está labrada en mármol, detalló el artista, en señal de respeto, aunque también tiene bronce e incrustaciones de redes y basura recolectada por él mismo en el Golfo de California.
“Enfatizan la agresión de nuestra especie hacia los ecosistemas marinos”, apuntó.
Esta escultura memorial será acompañada por una pintura de este animal en su hábitat, que al igual que un ataúd fue cargada, pero en esta ocasión por niños y niñas en los hombros.
Fueron 300 infantes en total, los que fueron electos como “embajadores del mundo natural”, en símbolo de la importancia de preocuparse por el futuro, dijo Robles.
Ésta aún permanece al exterior del recinto, donde decenas han colocado flores.
En el ambiente de esta procesión se oyó “Responsorio”, de Mario Lavista.
Entre los asistentes estuvieron integrantes de Green Peace, Center for Biological Diversity, Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), Ciencia UNAM, Conservación de Mamíferos Marinos de México (Comarino), Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés), entre otros.

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