(Photo by John Moore/Getty Images)[/caption]
Además de menores, las estadísticas reflejan un aumento de las detenciones de migrantes en general: en 2018 (enero-mayo) suman 54, 666 capturas; 51.6 % más que 2017. Aunque es una cifra lejana de las casi 80 mil capturas en los primeros cinco meses de 2015 y los 70 mil de 2016.
Por sexo, las detenciones de mujeres migrantes también se dispararon este año: 12, 625 capturas, 43 % más.
Este nuevo ‘brote’ de detenciones en México coincide de nuevo con una crisis de niños migrantes en la frontera sur de Estados Unidos.
Ya sucedió en 2014. En ese entonces, a raíz de una primera crisis y de un posterior encuentro entre Enrique Peña Nieto y el entonces presidente estadounidense Barack Obama, México lanzó en junio de ese año el Programa Frontera Sur. Un plan que surgió sorpresivamente.
Irazu Gómez, coordinadora de incidencia y vinculación de Sin Fronteras, señala que el trato a los menores migrantes que son detenidos en México no dista tanto de las fotografías de niños enjaulados en los centros de Estados Unidos.
“Allá (en Estados Unidos) los tienen en jaulas, sí. Pero en México están en celdas”, subraya la académica de Sin Fronteras, organización civil que lleva años publicando informes en los que denuncia violaciones a derechos humanos al interior de las estaciones migratorias del INM, como la existencia de ‘calabozos de castigo’, agresiones, extorsiones, acoso sexual, mala atención médica, y pésimas condiciones de higiene.
Sobre este punto, Gómez recuerda que en México se creó una ley que estipula que los menores no pueden ser encerrados en estaciones que, en términos reales, son cárceles migratorias. En cambio, añade, la realidad es que más allá del papel, miles de menores son ingresados en estos centros.
“Seguimos viendo a niños, niñas y adolescentes detenidos en estaciones migratorias. Y eso nos habla de la incongruencia del estado mexicano en su política interior y exterior”, apuntó Gómez.
La investigadora añadió que según la ley, los menores migrantes no deberían estar detenidos, y el Estado mexicano debería ofrecerle otras alternativas a la detención. “Una de esas alternativas es el DIF y sus albergues, pero están rebasados. Y al margen de esto, el Estado ya no ha revisado otra manera de atender a estos menores”.
Y al exterior, recalcó Gómez, porque la Cancillería mexicana condena ante la ONU la situación de los niños en Estados Unidos, pero en México las estaciones migratorias están llenas de menores.Te podría interesar...

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