
“Había que formarse para todo”, dijo a The New York Times Leticia, una pequeña de Guatemala, a quien “enviaron a un refugio en el sur de Texas, una de las más de cien instalaciones de detención contratadas por el gobierno estadunidense para niños migrantes en todo el país, que son una burda mezcla de internado, guardería diurna y prisión de seguridad media. Están reservadas para los niños como Leticia, de 12 años, y su hermano Walter, de 10”.
“La lista de lo que no se debe hacer en las instalaciones también incluía lo siguiente: no tocar a otros niños, incluso si se trata de tu hermanito o hermanita. Leticia esperaba darle a su hermano menor un abrazo de consuelo, pero le ‘dijeron que no podía tocarlo’”.
Con información de Regeneración.
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