Un logro que, como ya predicen desde este laboratorio canadiense liderado por el profesor Adrian Nestor, puede servir como medio de comunicación para personas que no pueden hablar o como método en la lucha contra el crimen para recopilar datos más fiables de testigos que han presenciado un delito. “No estamos reconstruyendo cuadrados y triángulos, sino imágenes reales de la cara de una persona, y eso implica una gran cantidad de detalles visuales precisos”, apunta Nestor.
En experimentos anteriores, Nestor ya había conseguido reconstruir imágenes con la técnica de la resonancia magnética funcional (fMRI), encargada de medir la actividad cerebral según los cambios en el flujo sanguíneo. Sin embargo, no se habían obtenido tan buenos resultados como los actuales. Mientras que la fMRI capta detalles precisos en segundos, los sistemas de EEG lo hacen en milisegundos. Algo que permitió a los investigadores estimar que nuestro cerebro tarda unos 170 milisegundos (0,17 segundos) en formar una buena representación de una cara que vemos.
Además estos equipos de EEG pueden ser portátiles y son más económicos que sus predecesores. Sin duda, todo un avance que abre todo un mundo de posibilidades al permitir acceder, explorar y compartir lo que vemos en nuestras mentes.
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