Durante años su uso se atribuyó sobre todo a personas de escasa educación, porlo que se le relacionaba con groserías y majaderías, con el uso siempre frecuente del lenguaje propio del caliche o caló, pero por su complejidad ha atraído a personas de gran nivel cultural, las cuales buscan e incluso elaboran un albur más sutil y difícil, ya que las expresiones deben evitar toda connotación grosera o peyorativa.
Fue hasta el año de 1998 en Pachuca donde se abrió el Concurso Nacional del Albur, por parte de la Fundación Arturo Herrera Cabañas, A.C.
Las reglas sobre el albur son las siguientes:
-Evitar que el contrario pueda contestar lo que se le dijo.
-Utilizar el verso rimado en vez de la prosa.
-Usar la acentuación para formar, con dos o más palabras, otra que sea el verdadero sentido. Por ejemplo, si se dice: “Johnny Lotengo”, se acentúa y se espacia, para decir: “Yo ni lo tengo.”
-Los versos deben ser nuevos y relacionados con una situación diferente a la que se trata en la realidad, ésta siempre o casi siempre de índole sexual. Por ejemplo, la frase: “Techo blanco.”
-Se pueden incluir ademanes, gestos, expresiones gráficas, escritas e incluso sonoras no lingüísticas como el silbido. Aunque como lenguaje de palabras es poco factible, ya que el duelo se hace con mucha frecuencia sin mirarse mutuamente los contrarios.
-Las reglas oficiales del Concurso Nacional del Albur son:
-No se puede insultar directamente al contrincante.
-No se pueden utilizar palabras soeces, lo que es causa de descalificación inmediata.
-Se debe contestar el albur en menos de cinco segundos o se pierde.
-No se puede repetir un verso.
Ya que leíste las reglas, ten cuidado con las palabras en negritas.
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