A principios de los años sesenta, Gabo llegó a México donde fijó su residencia y fue en nuestro país, donde pudo realizar su gran novela, una en la que sucediera todo y que tenía pendiente desde los 18 años.
Un clásico
El autor contaba que “a fines de 1964 iba yo hacia Acapulco —con Mercedes y mis dos hijos— y entonces, como una revelación, encontré exactamente el tono que necesitaba. Y el tono era contarlo como contaba las cosas mi abuela. Porque yo recuerdo que mi abuela contaba las cosas más fantásticas y lo contaba en un tono tan natural, tan sencillo, que era completamente convincente. Y entonces no llegué a Acapulco. Regresé y me senté a escribir Cien años de soledad”.
Jaime Labastida indicó que las condiciones ambientales de nuestro país le fueron favorables a García Márquez para hacer esta magna obra. “Él ya no podía estar en Colombia por la situación política y México fue un remanso no solamente para él, sino para una enorme cantidad de refugiados y de gente que no podía tener una vida apacible en su propio país. En ese sentido es una influencia enorme, no quiere decir que haya influencia de folclor o de ciertos aspectos culturales, yo creo que Cien años de soledad está marcado fundamentalmente por todo lo que vivió antes, pero las condiciones de vida que tuvo en México le fueron muy favorables”.
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El escritor colombiano, un orgullo en las letras latinoamericanas[/caption]
En 1982, Gabriel García Márquez recibió el Premio Nobel de Literatura, por el que también competían el británico Graham Greene y el alemán Günter Grass, “por sus novelas e historias cortas, en las que la fantasía y la realidad se combinan en un mundo rico de imaginación, reflejando la vida y los conflictos de un continente”, según el dictamen de la Academia Sueca.
En ese entonces, Juan Rulfo señaló que “por primera vez después de muchos años se ha dado un premio de literatura justo”.
Aunque García Márquez inició estudios de Derecho, los dejó inconclusos, pues su verdadero interés era el periodismo. El mismo Gabo señalaba en una entrevista concedida a Radio Habana en julio de 1976, “que mi primera y única vocación es el periodismo. Yo nunca empecé siendo periodista por casualidad —como muchas generaciones— o por necesidad, o por azar. Yo empecé siendo periodista, porque lo que quería era ser periodista”.
Justamente, Juan Domingo Argüelles advierte que la obra periodística de Gabo es extraordinaria. “Por fortuna se recopiló, yo siempre la tengo a la mano, me parece que García Márquez es un gran escritor justamente porque tiene un contacto con la realidad que nunca pierde. Desde sus primeras notas que publicó en la prensa colombiana tiene una gracia, tiene una forma de contar las cosas que alguien llamó el olvidado arte de contar, yo creo que ese olvidado arte de contar es lo que maravilla en todos los libros de García Márquez”.
Fue el 17 de abril de 2014, cuando el escritor colombiano falleció en su casa de la Ciudad de México, a causa de un cáncer linfático que le fue diagnosticado desde 1999. Fue despedido por más de 50 mil personas en el Palacio de Bellas Artes, que se pintó de Cien años de soledad, vallenatos y mariposas amarillas.Te podría interesar...

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