En los estados y el DF, sin distingo de partido, la reacción fue en igual sentido y las Secretarías de Desarrollo Social, o equivalentes, crearon sobre las rodillas sus programas de temporal electoral, que a su vez bajaron al ámbito municipal. Regalar, inscribir, adelantar beneficios de programas sociales, dar tarjetas de débito con saldo prepagado; condicionar la permanencia en el padrón de beneficiarios o ser retirado del mismo se convirtieron en prácticas comunes, al igual que la entrega de beneficios de programas sociales en actos masivos con abierto formato de precampaña.
Por eso fue que en 2007 se llevó al artículo 134 de la Constitución la obligación de imparcialidad de los servidores públicos en el uso y asignación de los recursos a su cargo, sin influir en la competencia entre partidos.
Más de una década después el Congreso de la Unión sigue sin emitir la ley reglamentaria ni ha reformado la de Desarrollo Social, la imbricación entre campañas y uso de los recursos de programas sociales alcanzó en el Estado de México, el año pasado, niveles de escándalo, con altos mandos de Los Pinos involucrados de manera abierta en los eventos de coacción a los electores por dependencias federales y estatales.
Ese fue el extremo, antes lo habíamos visto en el DF, Puebla, Guanajuato, Morelos, Chiapas y muchos lugares más. Nadie se salva. Mientras tanto, como si nada ocurriera, el presidente del INE firmaba el blindaje de programas sociales con el titular de Sedesol.
Tres medidas pueden adoptarse para atender y orientar a los que votan en el segmento marcado por la pobreza: exigir a los gobiernos suspender todo acto masivo de entrega de recursos de programas sociales; suspender todo movimiento de alta o baja en los padrones de beneficiarios, y hacerlos transparentes.
Por radio y TV el INE puede difundir mensajes para desalentar las nocivas prácticas de coacción sobre el electorado pobre, explicando que recibir dádivas, sea de partidos o de gobiernos, no compromete el voto. Pedirle a los compatriotas que no acepten la despensa es un exceso.
El de los pobres no es un voto de menor calidad; como los demás, se cuenta, no se pesa.Te podría interesar...

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