Esto quiere decir, anotó, fases depresivas que se alternan con temporadas de gran euforia, oscilando entre la alegría y la tristeza, al mismo tiempo puede presentarse agresividad.
García Arcadia señaló que se manifiesta de dos maneras: el polo maníaco y el depresivo.
El primero es cuando las personas presentan euforia durante una semana, alterando su estado de ánimo.
Pueden estar contentas, alta autoestima, ansiedad, piensan y hablan más rápido de lo normal, trabajan mucho y con pocas horas de sueño se sienten bien y no presentan fatiga.
En cambio, en el polo depresivo, el estado de ánimo es irritable, con etapas de enojo, molestia y tristeza durante todo el día.
La enfermedad es crónica y tiene un componente hereditario, si bien la causa exacta es desconocida, los antecedentes familiares son importantes.
Sin embargo, no siempre es heredado, por ejemplo, alguien con el consumo de sustancias o alcohol aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad.
A veces en los niños, puede manifestarse con problemas de aprendizaje, déficit de atención, hipersensibles a la crítica o rechazo.
Son impulsivos e hiperactivos y en la adolescencia se presenta cuando existió una infancia con violencia, ambiente hostil, agresivo, estresante y opresivo.
García Arcadia puntualizó que el trastorno bipolar es una enfermedad y no un estado de ánimo como piensa la mayoría.
Recomendó que cuando el afectado presenta alguno de los síntomas anteriores, es vital acudir con el médico familiar para una valoración oportuna y evitar que el padecimiento avance.
Fuente: NotimexTe podría interesar...

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