El tratamiento consistió, según los autores, en tomas de 10 miligramos de domperidona –medicamento en un principio dirigido a tratar problemas gástricos, pero que ha demostrado su beneficio en el aumento de la lactancia– tres veces al día. A la vez, la mujer debía usar su sacaleches cinco minutos en cada pecho, también tres veces al día.
Tras un mes con esta prescripción médica, la paciente consiguió producir gotas de leche. Los médicos decidieron entonces duplicar su dosis de domperidona e incrementar su dosis de progesterona -hormona sexual que segrega el ovario femenino y la placenta, y que tiene la función de preparar el útero para la recepción del huevo fecundado- (hasta un total de 400 miligramos), y de estradiol -hormona esteroide sexual femenina-, todo manteniendo el uso de sacaleches. A los 30 días, la mujer podía producir hasta ocho onzas de leche al día, en ese momento los expertos disminuyeron la dosis de estradiol al mínimo y la de progesterona a 100 miligramos por día. Quince días más tarde nació el bebé.
El recién nacido fue alimentado únicamente con la leche de su madre adoptiva durante seis semanas. Su pediatra reportó que sus patrones de crecimiento y alimentación se desarrollaban de manera apropiada.
En la sexta semana comenzó una alimentación suplementaria con una fórmula debido a que el volumen de la leche producida era insuficiente, y a los seis meses, cuando las especialistas elaboraron su reporte, el proceso seguía de manera normal.
Reisman y Goldstein precisan que hasta donde tienen conocimiento, se trata de la primera experiencia de este tipo que es documentada.
El reporte, citado de manera amplia en la prensa internacional, fue publicado por Transgender Health y se localiza en la dirección electrónica http://online.liebertpub.com/doi/pdf/10.1089/trgh.2017.0044Te podría interesar...

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