De acuerdo con la coordinadora de Nutrición de la Jefatura de Prestaciones Médicas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Oaxaca, Rocio Espinosa Castro, el refrigerio constituye sólo el diez por ciento de los alimentos del día, por lo que deben ser ligero para evitar sobrepeso u obesidad, problemas que padece uno de cada tres niños entre uno y diez años de edad.
Aclaró que el refrigerio nunca sustituye al desayuno, el cual debe hacerse en casa, no durante el trayecto a la escuela, con tiempo suficiente, sentados y en un ambiente tranquilo. Por ejemplo, puede consistir en un poco de carne o de queso panela o un huevo, siempre con verdura; una tortilla, un vaso de leche y una fruta.
Si por causas de fuerza mayor el niño no puede desayunar, entonces se recomienda que lleve a la escuela un “lunch”, es decir, una comida más abundante, porque va a ser el primer alimento a consumir después de toda la noche y parte de la mañana.
Para ello, sugiere preparar un sándwich de pan integral, sin mayonesa; untar frijoles en una rebanada y aguacate en la otra; poner un poco de queso panela y dos hojas de lechuga o un trozo de jitomate, dijo la nutrióloga del IMSS.
Asimismo, explicó que este esquema alimenticio es para niños de primaria, de los seis a los doce años, porque los preescolares, por lo general, toman sus alimentos en las guarderías; mientras que los adolescentes requieren cantidades y horarios diferentes, dijo la especialista y precisó que cuando el niño aprende a comer alimentos naturales en cantidades necesarias, limpios y bien preparados, que incluyan, entre otros, verduras, frutas, cereales, leguminosas, carne sin grasa y tortilla, difícilmente va a preferir comida “chatarra”.
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