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Caminos divergentes, un díalogo entre Países Bajos y Oaxaca

Caminos divergentes, un díalogo  entre Países Bajos y Oaxaca
Jueves 16 de julio, 2026.
02:28 pm
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Oaxaca.- Los pintores Emilio Sánchez Díaz, Pablo Esteban Sánchez Rijlaarsdam y EMSAR presentarán su exposición “Caminos Divergentes” —compuesta por obras pictóricas, gráficas y digitales— en el Museo de los Pintores Oaxaqueños (MUPO), a partir del 4 de julio hasta el 6 de septiembre de este año.

Emilio Sánchez Díaz nació en Oaxaca en 1958, emigró a los Países Bajos en 1983 y ha desarrollado entre ese país y su tierra natal una obra pictórica que sostiene una iconografía mexicana enriquecida con el afán de síntesis que caracteriza el arte contemporáneo en los Países Bajos.

Pablo Esteban (Ciudad de México, 1988) y Emsar (Ciudad de México, 1987), siguiendo la vocación paterna, son dos pintores formados en la moderna sociedad neerlandesa, pero decidieron volver a México a crear sus obras.

Pablo Esteban es un pintor expresionista figurativo, cuyos personajes electrizados expresan una visión que hace entrar en choque los elementos culturales de las sociedades mexicana y europea. Por su parte, Emsar practica una figuración más geométrica para incorporar en sus pinturas una visión de la sociedad mexicana que se regocija en recreaciones de la cultura popular.

Esta familia de pintores ha presentado sus obras por separado en diferentes galerías y espacios culturales de los Países Bajos y México. En 2026, las obras de los tres confluyen en el Museo de los Pintores Oaxaqueños y permiten apreciar en conjunto los estilos y preocupaciones divergentes de un linaje en la plástica oaxaqueña que aún reserva sorpresas para quienes son convocados por este trío de artistas visuales.

En el marco de esta muestra, los artistas ofrecerán visitas guiadas a estudiantes. Además, EMSAR ofrecerá en el MUPO una plática sobre el arte neerlandés a través de la historia y los puntos de contacto de Oaxaca con el arte de los Países Bajos. Asimismo, el museo proyectará una muestra de películas de Paul Verhoeven, nacido en los Países Bajos en 1938, quien es conocido por títulos como “Robocop”, “Vengador del futuro”, “Bajo instintos”, “Showgirls” y “Tropas del espacio”.

El reino de los Países Bajos o Netherlands es conocido también por el nombre de Holanda, aunque este último no es el nombre oficial de la nación, sino el de una región histórica conformada por dos de sus doce provincias (Holanda del Norte y Holanda del Sur).

En México, esos tres nombres que se aplican a un solo país parecen aludir a un sitio exótico, muy lejano a la experiencia del arte que ha tocado fibras sensibles entre la población que desciende de los pueblos olmecas, mayas, zapotecas, mixtecos, teotihuacanos, otomíes, nahuas.

Sin embargo, el arte de un magistral pintor nacido en Oaxaca durante el virreinato, Miguel Cabrera, hubiese sido imposible sin las lecciones y técnicas de maestros nacidos en los Países Bajos como Peter Paul Rubens, Rembrandt van Rijn, Jan Vermeer, Willem van de Velde, el Viejo, y sus hijos, Willem van de Velde el Joven y Adriaen van de Velde.

El rey Felipe I de Catilla, llamado “el Hermoso”, fue adjudicando a España los territorios conocidos como borgoñones, que de esa manera llegaron a constituir los Países Bajos del imperio español.

De 1556 hasta 1714 estos territorios fueron parte de España. Las provincias del norte (actual Holanda) se declararon independientes en 1581, y emprendieron la Guerra de los Ochenta Años. España reconoció oficialmente esta independencia en 1648 mediante la Paz de Westfalia. Tras la pérdida del norte, España conservó los Países Bajos del Sur (actual Bélgica y partes de Francia). Estos territorios, conocidos como los Países Bajos Españoles, pasaron finalmente a manos de la rama austriaca de los Habsburgo tras la Guerra de Sucesión Española, en 1714.

Durante ese largo periodo, los pintores españoles absorbieron las técnicas y los hallazgos de los maestros neerlandeses. Cuando varios de esos maestros emigraron a la Nueva España, llevaron al Nuevo Mundo las técnicas y los estilos provenientes de los Países Bajos.

Sebastián López de Arteaga, Luis Lagarto, Alonso López de Herrera, Andrés de Concha, Francisco Antonio Vallejo y José de Alcíbar fueron de los más prominentes maestros ibéricos que formaron, en las enseñanzas neerlandesas, a discípulos novohispanos como Miguel Cabrera, Juan Correa, los tres Baltasar de Echave (padre, hijo y nieto), y José de Ibarra, entre otros.

Si bien la independencia de México dio paso a nuevas influencias en la plástica de la república, el magisterio neerlandés no ha cesado en la moderna nación mexicana. Baste recordar a Vincent van Gogh, quien, solitario, transformó con sus obras el arte europeo del siglo XIX.

En el siglo XX, otro excéntrico artista, Maurits Cornelis Escher, creó entre 1935 y 1970 emblemáticas paradojas iconográficas que son parte de la cultura mundial. La brevísima actividad del grupo CoBrA en París, de 1948 a 1951, dejó una impronta duradera en el arte contemporáneo gracias al neerlandés Karel Appel, el belga Christian Dotremont y el danés Asger Jorn, al grado de que artistas mexicanos como Francisco Toledo y Rodolfo Nieto recibieron la poderosa influencia del grupo al tener contacto con el belga Pierre Alechinsky.

A esa larga interrelación entre la plástica holandesa y mexicana se añaden en este siglo XXI los nombres de Emilio Sánchez Díaz y sus hijos Pablo Esteban Sánchez Rijlaarsdam y Emsar (Emilio Gerardo Sánchez Rijlaarsdam).

 

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