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Exposción, reúne a Tamayo, Nieto y Toledo en sus años en París

Exposción, reúne a Tamayo, Nieto y Toledo en sus años en París
Domingo 23 de agosto, 2026.
12:50 pm
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Ciudad de México.- El Museo Tamayo, inauguró el viernes 21 de agosto la exposición “Tamayo, Nieto, Toledo. Los años en París”, que propone una lectura entrecruzada de la obra de los tres artistas oaxaqueños en el arte contemporáneo de México en la que se contrastan puntos en común sobre la construcción  de su estilo personal, sus afinidades con la estética prehispánica y el arte popular, así como su diálogo con las vanguardias internacionales de su época.

A través de la muestra, pone al alcance del público nuevas miradas sobre el acervo de Rufino Tamayo (1899-1991), Rodolfo Nieto (1936-1985) y Francisco Toledo (1940-2019), figuras fundamentales del patrimonio artístico nacional con ecos en museos y galerías a nivel internacional y que se reencuentran en  París, epicentro de arte.

Las tres secciones, una para cada artista, reúnen cerca de 100 obras, entre pinturas, dibujos, gráficas y collages realizados en la capital francesa, que llevan a comprender su prestigio al regresar a México y cómo, a partir de su estancia en uno de los principales centros del arte y la cultura internacional, cuestionaron y transformaron el canon nacionalista que había imperado en el país por más de 50 años.

En esta exposición, participan  de 47 coleccionistas, instituciones públicas y privadas que a través de sus préstamos han hecho posible reunir una mirada excepcional de Tamayo, Nieto y Toledo, con obras que se muestran por primera vez en el país.

Para el curador de la muestra y subdirector de Colecciones del Museo Tamayo, Juan Carlos Pereda, uno de los principales rasgos es mostrar cómo los vínculos de Tamayo, Nieto y Toledo con representantes de la literatura, la música, el cine, el ballet y la filosofía, así como su colaboración con talleres de artes gráficas, durante el París de la posguerra, repercutieron en su producción artística y cosmovisión cultural.

“La exposición es un descubrimiento de tres grandes titanes de la cultura del país que lograron una obra extraordinaria. Hay algunas piezas de Rufino Tamayo que vemos por primera vez en México, pues las conocíamos únicamente en los  libros y verlas en vivo es un gran privilegio”, señaló Pereda.

Y señaló que la exposición es fruto de una tarea ardua que a lo largo de tres años estuvo acompañada por todo el equipo del INBAL para mostrar en las salas del museo la grandeza de cada artista, sus aportes, los rigores con los que trabajaron, sus logros, su sensibilidad y la gloria que alcanzaron.

Entre las obras de la muestra destacan La mujer temblorosa, de Rufino Tamayo; la serie de ocho cuadros de Zoología mental, de Rodolfo Nieto, así como las obras Animal y cazador, La amazona y compañero de viaje y Dos personajes, realizadas por Francisco Toledo.

 

Juan Carlos Perea, explica así la trascendencia de esta exposición, de esta manera:

La exposición reúne obras de los artistas oaxaqueños Rufino Tamayo, Rodolfo Nieto y Francisco Toledo, quienes radicaron durante temporadas en París en la segunda mitad del siglo XX, ámbito geográfico y período histórico donde transformaron sus prácticas y pusieron en diálogo la estética prehispánica y el arte popular con las vanguardias internacionales.

De distintas generaciones, salieron de su ciudad natal para radicar temporalmente en la Ciudad de México y luego viajar al extranjero. Los tres lograron un primer reconocimiento fuera del país, alejados del cobijo gubernamental.

En la capital francesa −uno de los epicentros de la cultura y el arte contemporáneo de la segunda mitad del siglo XX− Tamayo, Nieto y Toledo desarrollaron su trabajo multidisciplinario al hacer pintura, dibujo, gráfica y collage. Los tres artistas se vincularon con otros creadores visuales, con escritores y con talleres de impresión, entre otros agentes, lo cual tuvo repercusiones en el arte y la cultura europea.

Uno de los enfoques de la exposición está en el papel de Rufino Tamayo como guía de varias generaciones de artistas para el desarrollo de un pensamiento propio. Sin proponérselo, Tamayo ejerció un liderazgo sobre creadores que lucharon por integrarse desde México a la modernidad y participar en las corrientes artísticas internacionales.

Luego de sus estancias en el extranjero, Tamayo, Nieto y Toledo retornaron a México con un sólido prestigio. Su participación en el ámbito cultural mexicano refrendó la desaparición del canon nacionalista que había imperado en el país desde hacía más de 50 años.

Rufino Tamayo (Oaxaca, Oaxaca, 1899 – Ciudad de México, 1991)

A temprana edad Rufino Tamayo se trasladó de su natal Oaxaca a la Ciudad de México, donde ingresó a la Escuela Nacional de Artes Plásticas. Durante los años cuarenta vivió en Nueva York, ciudad en la cual alcanzó su primer auge creativo. Expuso en numerosos museos y galerías de Estados Unidos. Tras 15 años de vivir en Nueva York, Tamayo se trasladó a París en 1950, donde radicó diez años.

En la capital de Francia se valoró el carácter mexicano de su pintura, el cual no estaba asociado con escenas folclóricas o costumbristas. La propuesta estética de Tamayo se basa en la universalización de conceptos importantes para las culturas antiguas de México como la dualidad, el color como fuerza expresiva y poética, con el que el pintor no describía la realidad sino que evocaba la espiritualidad y la emoción. En París, Tamayo logró un equilibrio entre la tradición y la modernidad, e incorporó elementos técnicos y conceptuales del arte moderno europeo a las raíces indígenas de las que había partido su obra.

En el contexto de la Escuela de París y de la posguerra, la libertad creadora del pintor creció y se sumó a su rigor formal; también enriqueció su trabajo con una prolongada reflexión sobre la nueva condición moral y espiritual de la humanidad de la posguerra.

En 1952, el artista trabajó litrografías en color e ilustró libros como Aire Mexicano, del escritor Benjamin Péret, y Aztlán, sueños mexicanos, de la escritora Man’ha Garreau–Dombasle, así como el libro de artista y portafolio El Apocalipsis de San Juan, el primer volumen de la colección Livres de Peintres Contemporains, editado en 1959 por el Club International de Bibliophilie Jaspard, Polus & Cie. 

Rodolfo Nieto (Oaxaca, Oaxaca, 1936 – Ciudad de México, 1985)

A los 12 años de edad, Rodolfo Nieto dejó Oaxaca y se mudó a la Ciudad de México, donde inició sus estudios en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”. Perteneció a la generación de la ruptura en México. Durante su estancia en Europa, Nieto planteó una fusión gráfica inédita entre el ser humano y los animales, que mostró plásticamente sentimientos y emociones de vulnerabilidad como son el miedo, la soledad y la angustia existencial.

En su amplia serie de dibujos, ilustraciones y collages Zoología mental, colocó a la imaginación como conocimiento intuitivo, y a la hibridación como un principio estructural inédito. Al igual que Rufino Tamayo, Nieto exploró la condición de los seres humanos de la posguerra.

Durante sus viajes por Europa, el artista creó un bestiario dibujado con gran maestría, que devino en una suerte de autobiografía o de autorretrato espiritual simbólico. Sin abandonar sus raíces locales, su pintura adquirió densidad poética e intensidad expresiva, recursos conceptuales con los que se integró en el circuito parisino.

Nieto se vinculó con agentes culturales de la literatura y la música como Octavio Paz, Julio Cortázar, Alejo Carpentier, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Pablo Neruda y músicos de jazz, cuya influencia enriqueció su obra. Ilustró la edición francesa del Manual de zoología fantástica, de Jorge Luis Borges, en 1957. Produjo ediciones litográficas en talleres franceses como el Atelier 17, de Stanley William Hayter, el Atelier Mourlot, el Atelier Desjobert y el taller de Michel Cassé, así como en el Manus Press, en Alemania.

Junto con Francisco Toledo, Nieto expuso en la Kunstnernes Hus en Oslo, Noruega, en 1962. Lo representó la Galerie de France, donde expuso en 1964 y 1967. Obtuvo premios en la Biennale de Paris en 1964 y 1968. Participó en el Salon de Mai y expuso en el Musée d’Art Moderne de Paris. De 1964 a 1968 vivió entre México y París. En 1969, al retornar a México, expuso en el Museo del Palacio de Bellas Artes su serie de collages Laboratorio en papel, realizada en París.

Francisco Toledo (Juchitán, Oaxaca, 1940 – 2019, Oaxaca, Oaxaca)

Al mudarse a la Ciudad de México, Francisco Toledo ingresó al Taller Libre de Grabado de la Escuela de Diseño y Artesanías del Inbal. Antonio Souza le dio oportunidad de exponer en su galería y lo impulsó para exponer en Texas. Debido al éxito, el galerista promovió su viaje a Europa. Toledo primero visitó Italia y luego se fue a la Casa de México en la Ciudad Internacional Universitaria París. Souza recomendó a Toledo con Octavio Paz y Rufino Tamayo, con quienes estableció una relación afectuosa.

Cuando Rufino Tamayo regresó a México, en un acto simbólico, le regaló sus herramientas de trabajo a Toledo y lo puso en contacto con Rafaela Arocena de Ussía, quien lo apoyó económicamente. La pintora y escritora Bona Tibertelli lo encaminó para trabajar en el Atelier 17 de Stanley William Hayter. Con ayuda de Tamayo, Toledo expuso en la Kunstnerness Hus, en Oslo, junto con Rodolfo Nieto. Se relacionó con la Galerie Karl Flinker, donde presentó su primera exposición en Francia.

El mundo estético de Francisco Toledo se enriqueció durante su primera estancia en París. Partió de un cimiento propio, de lo local a través de la tradición indígena, lo popular y, sobre todo, del flujo de la vida cotidiana. El ambiente francés impulsó al artista a transformar la tradición local en un lenguaje plástico de alcances universales.

El texto Permanence du sacré [Permanencia de lo sagrado], del escritor André Pieyre de Mandiargues, se convirtió en canon conceptual sobre la obra de Toledo. El análisis fue ampliado posteriormente por el escritor Henry Miller en un ensayo para la exposición de Toledo en la Galerie Daniel Gervis, en 1967. El artista oaxaqueño expuso también en Suiza, Alemania e Inglaterra. Regresó a México en 1965, pero viajó intermitentemente a Francia y España.

En la obra de Toledo se aprecia la transformación de la naturaleza y la hibridación entre seres humanos y animales, sin que se convierta en iconografía caprichosa. El artista no ilustró el mundo sino que hizo una lectura simbólica de las energías que lo animan. En una sola obra de Toledo conviven referencias de la Oaxaca indígena, de la historia del arte moderno (principalmente de Francisco de Goya, Rufino Tamayo y Jean Dubuffet) del arte de África y de Oceanía.

“Tamayo, Nieto, Toledo. Los años en París” permanece abierta al público hasta el 15 de febrero de 2027 en las salas 3 y 4 del Museo Tamayo, ubicado en Paseo de la Reforma 51, Bosque de Chapultepec, Ciudad de México. Los domingos la entrada es libre. 

 

 

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