Oaxaca.- En Sesión Ordinaria, el Congreso del Estado aprobó de Urgente y Obvia Resolución un exhorto dirigido al Cabildo de San Pedro Mixtepec para que, en coordinación con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) del Gobierno Federal, las Administraciones del Sistema Portuario Nacional y la Coordinación General de Puertos y Marina Mercante, retiren la escollera ubicada en la bahía principal de Puerto Escondido.
El objetivo de este exhorto, promovido por el diputado Dante Montaño Montero del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo (PT), es atender los daños ambientales provocados por dicha infraestructura, restituir el equilibrio del ecosistema marino y recuperar las condiciones naturales del oleaje que han dado reconocimiento internacional a playas como Zicatela y Punta Colorada, fundamentales para la actividad turística y deportiva de la región.
De acuerdo con el legislador, Puerto Escondido alberga una de las olas más emblemáticas del mundo, particularmente en la playa Zicatela, donde el oleaje puede alcanzar hasta 12 metros de altura, convirtiéndose en un referente global para la práctica del surf. Esta característica ha detonado una importante actividad económica vinculada al turismo nacional e internacional, consolidando a la zona como un destino de alto valor.
Además de su relevancia turística, los ecosistemas costeros de Zicatela y Punta Colorada destacan por su biodiversidad, al ser hábitat de diversas especies marinas y terrestres, incluyendo áreas clave para la anidación de tortugas marinas, lo que posiciona a la región como un enclave ecológico de gran importancia.
No obstante, la construcción de una escollera o rompeolas modificó de manera significativa la dinámica natural del océano. Si bien cumplen una función de protección costera frente a la erosión y el impacto del oleaje, en este caso su implementación ha generado efectos adversos tanto en el entorno natural como en la vocación turística de la zona.
En junio de 2025, el huracán Erick provocó la destrucción parcial de esta estructura, permitiendo una recuperación inicial del oleaje; sin embargo, los restos del rompeolas continúan interfiriendo con el flujo natural de las corrientes marinas.