
A los 45 segundos de haberse elevado, el cohete alcanzó los 950 km/h. Dos minutos después, el Falcon Heavy ya se encontraba a 38 km de altura y a una velocidad de cuatro mil km/h; segundos después, los dos cohetes laterales se separaron y, 30 segundos más tarde, la cápsula con el Tesla Roadster, con un maniquí llamado “Starman” al volante, se alejó del tercer proyectil y quedó al descubierto.
Una de las principales preocupaciones del presidente de Space X, Elon Musk, se centraba en el minuto posterior al despegue, cuando el cohete soporta la máxima presión aerodinámica.
Otro de los retos del lanzamiento era lograr el triple aterrizaje de los tres cohetes aceleradores de los que consta el Falcon Heavy, para ser reutilizados en futuras misiones, un procedimiento que SpaceX ya logró con uno de sus cohetes, el Falcon 9, y que hoy logró de nuevo con, al menos, dos de los tres.
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