En los primeros momentos era urgente auxiliar a los pobladores en las necesidades más básicas: reparto de despensas, ropa, material de curación y tiendas de campaña.
Emocionaba ver a los jóvenes y a las familias trabajando día y noche para ayudar a los damnificados. Agradecemos la confianza de miles de personas e instituciones que creyeron en la Fundación para hacer llegar la ayuda a estas zonas de desastre. Entre las acciones que se emprendieron para lograr la ayuda inmediata destacan la apertura de cuentas bancarias para recaudar donativos; se implementaron circuitos para potabilizar agua, y se aportaron fondos para la instalación de cocinas comunitarias.
Otra acción prioritaria fue la de organizar un plan para la reconstrucción. Nuestra premisa fue conservar la arquitectura tradicional. Enviamos a varios grupos de arquitectos especializados en construcción vernácula y en restauración de monumentos a la Mixteca, a la Sierra Mixe y al Istmo. Poco a poco, se hizo un censo con programas de reconstrucción
de monumentos históricos, espacios culturales públicos, y viviendas históricas.
Los primeros meses fueron lentos, tuvimos acercamientos con las autoridades municipales para lograr mecanismos administrativos que transparentaran el uso de los recursos; también elaboramos proyectos arquitectónicos, elegimos inmuebles de uso comunitario (como casas de cultura, archivos, bibliotecas, parques y campos deportivos) para darles prioridad y entablamos diálogos con personas y familias que estaban de acuerdo en reconstruir sus viviendas con los criterios de autosustentabilidad y recuperación de la arquitectura tradicional.
Sabemos que este proceso llevará varios años, pero nos sentimos satisfechos porque hemos aprendido a valorar la riqueza de la arquitectura ancestral de Oaxaca y estamos convencidos de que nuestra labor contribuye a mejorar la calidad de vida de las comunidades.
Gracias a los equipos de profesionales comprometidos vamos logrando levantarnos de la gran sacudida. Hemos aprendido que ayudar es difícil, pero no hay esfuerzo que no merezca la pena, el acercamiento a Oaxaca y el amor a México son nuestra mejor recompensa.
Alfredo Harp Helú, Sissi Harp Calderoni y María Isabel Grañén PorrúaTe podría interesar...

Esta conversación es moderada acorde a las reglas de la comunidad “Ciudadanía Express” . Por favor lee las reglas antes de unirte a ella.
Para revisar las reglas da clic aquí