Foto cortesía del Instituto Cervantes Virtual[/caption]
Y agregó: “El rescate de tantas vivencias largamente reelaboradas por la memoria, nos legaron obras que habrán de perdurar y de engendrar nuevos lectores. Sergio Pitol se definirá a sí mismo y a sus compañeros de generación por su inconformismo, por las muchas soluciones tanto artísticas como vitales que ya no los convencían y por creer firmemente en el rigor literario y abominar las soluciones fáciles.
“En estas escuetas pero sólidas líneas se iban a desenvolver una obra rebosante de cultura e ingenio y una lectura exigente, a la vez que enriquecedora, de una narrativa que ha perdurado y perdurará para regocijo de nuevos lectores de la geografía de la lengua española y de las demás lenguas”, expresó.
Este fragmento del Homenaje Nacional a Sergio Pitol contó con una parte musical a cargo de las cantantes Lourdes Ambriz y Encarnación Vázquez, quienes ofrecieron arias de óperas de Mozart, favoritas de Pitol, pero, además, con la proyección de dos videos, uno elaborado por el Canal 11 de televisión, y otro por Laura Demeneghi, quien a nombre de la familia del escritor agradeció el homenaje.
Asimismo, leyó una carta de su padre Luis Demeneghi, primo de Sergio Pitol, en el que hizo una síntesis de la vida y viajes del escritor poblano. “Querido primo –leyó Laura Demeneghi--: tu obra, prestigio y talento están entrelazados con tu historia familiar (…) Siempre en los momentos difíciles fuiste un soporte que nos llenó de amor y sabiduría. Nadie como tú para entender que la familia es algo que se construye, se sostiene y se defiende para toda la vida. Te queremos mucho”.
Con la moderación de Geney Beltrán, coordinador nacional de Literatura del INBA, el escritor Jorge Volpi consideró que Pitol perteneció a una generación de escritores que bien podría llamarse “de la época de oro de la literatura mexicana”, aquella que empezó antes, con Rulfo y Arreola, pero que encontró su espacio en la llamada “generación de medio siglo”, llamada así por el tiempo y por el nombre de la revista en que participaron en la UNAM, al lado de Carlos Fuentes, Monsiváis y otros.
A partir de ahí, señaló Volpi, Pitol inició una doble carrera de escritor y traductor, realmente crucial en la historia de la literatura mexicana y de nuestro tiempo, porque sus títulos están dentro de los mejores de la literatura en español de los siglos XX y XXI. Luego, como memorialista, escribió en diversos géneros, llegando a explorarse a sí mismo y al mundo que lo rodea.
Por su parte, Juan Villoro se refirió a la novela El tañido de una flauta, en la que Pitol aborda un tema recurrente en sus inicios: el fracaso, en muchos sentidos personales e inclusive de su propio país, creando sus primeros personajes como La falsa tortuga, una mujer que aparenta ser muy sofisticada, pero en realidad es poco inteligente, y aun así representa al país en un festival de cine en Venecia.
Se trata –recordó las palabras de Monsiváis— de “un clásico secreto de la literatura mexicana”, en la que se abordaba una parte de la historia del país, y marca un primer inicio en la carrera de Pitol.
Recordó que Sergio en algún momento recurrió a la hipnosis para sacar sus recuerdos y así escribir muchas cosas. “Pero hay una memoria que está oculta inclusive para nosotros mismos y esa es la memoria que el escritor buscaba recuperar: la de la memoria para investigar su propia memoria, como recurso de la imaginación, y eso es lo que hace a sus libros memoriosos”.
Y concluyó: “Pitol trabajó mucho en el tema del fracaso. Siendo alguien que supo encarar, con voz y temperamento genuinos, lo que es la carencia y la caída; con ello se convirtió, quizá involuntariamente, pero en beneficio de todos los lectores, en uno de los más exitosos escritores del idioma español”.Te podría interesar...

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