Esta tendencia se observa tanto en zonas rurales como urbanas; no obstante, el aumento anual del ITLP es más pronunciado en las zonas urbanas y la caída trimestral es más pronunciada en las zonas rurales.
Ahora bien, el poder adquisitivo del salario entre 2016 y 2017 también disminuyó mucho, es 2.5 por ciento menos.
¿Por qué está sucediendo esto? El propio Coneval reconoce que “la explicación de este aumento en la población con un ingreso laboral inferior a la línea de bienestar mínimo radica principalmente en un aumento del valor de la canasta alimentaria de 9.0 por ciento en zonas urbanas y 8.7 por ciento en zonas rurales en este periodo; así como por una disminución en el ingreso laboral real de 2.5 por ciento anual en este periodo”.
Dicho en otras palabras: crecen los precios pero no crece el salario y el resultado es que día a día y año con año se empobrecen más las mujeres y en general la población que vive de un ingreso fijo.
Desgraciadamente esta dinámica es la que sostiene el famoso “equilibrio macroeconómico”, del que tanto se presume en los discursos oficiales.
Sin embargo cuando los Sindicatos independientes –los que quedan- solicitan aumentos de emergencia a los salarios la respuesta es que éstos son “inflacionarios” (¡Sic!).
Actualmente en las negociaciones de los contratos colectivos de trabajo los incrementos salariales han sido únicamente del 4 al 4.5 por ciento, totalmente insuficientes para enfrentar el proceso inflacionario que está experimentando la economía del país.
Para muestra un dato: en 2012 la inflación (crecimiento de los precios) era de 3.57 por ciento pero para 2017 fue de 6.67, prácticamente el doble y evidentemente los salarios no han tenido esa misma evolución progresiva.
Si observamos el crecimiento de los precios exclusivamente en los alimentos, la situación es todavía más crítica. En el lapso comprendido entre 2012 y 2016, es decir en cuatro años consecutivos, la canasta básica experimentó un crecimiento de sus precios de 20.7 por ciento; específicamente los alimentos 30.1 por ciento de inflación.
Conclusión. Ya se vio que según la información generada por el Coneval el salario ni siquiera alcanza para comer. A las mujeres les urge un cambio de política económica y salarial.
Pobreza de las mujeres y su crecimiento medida por el ingreso laboral y los precios de la canasta básica, según información generada por el Coneval. Situación de esta pobreza a nivel estatal, urbano y rural.
* Economista especializada en temas de género
twitter @ramonaponce
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