Sin embargo, el director del Cires, empresa responsable del desarrollo de la tecnología de este sistema de alarmas, no está de acuerdo con el mandatario. Según este experto, no hay garantía de que los altavoces funcionen hasta que no se hagan las obras para recuperar las antenas y las redes de transmisión. “Mientras no se repare el sistema [en Oaxaca] no va haber alerta [en caso de que se produzca un sismo con epicentro en el Estado sureño]”, afirma. En el escenario más optimista la reactivación total del sistema en la entidad sureña tardaría una semana más, pero los trabajos podrían extenderse por las próximas tres semanas.
En el caso de que un temblor sea detectado por sensores de otro Estado o por la parte de la red en Oaxaca que no se vio afectada, la alarma sí sonaría en la capital del país, resalta Espinosa.
Los problemas en el sistema se detectaron tras la caída de una antena en la localidad oaxaqueña de Cuajimoloyas, lo que ha afectado a 16 de los 37 sensores que existen en Oaxaca. Además de como mínimo reducir el tiempo de reacción de los ciudadanos ante un desastre natural, la noticia ha puesto en evidencia un historial de descuido con el sistema de detección de amenazas de terremoto en Oaxaca.
De acuerdo con Espinosa, el Gobierno de Oaxaca tiene una deuda de 24 millones de pesos con el Cires, recursos destinados para que el órgano realice la manutención del sistema. Los pagos —afirma Espinosa— dejaron de ser efectuados a partir del 2012 y corresponden a administraciones anteriores, pero el Cires no pudo realizar los trabajos en la red por no tener un contrato para este servicio con el Gobierno local. Según el director, la administración del actual gobernador, Alejandro Murat, ha aportado este jueves tres millones de pesos para que se realicen las obras de emergencia en las antenas derrumbadas.
El Gobierno de Oaxaca ha afirmado en un comunicado enviado a EL PAÍS que el sistema de alertas en el Estado “está en condiciones de que la señal se transmita al sistema de la Ciudad de México de manera parcial”. Además, las autoridades locales han destacado que la torre dañada ya está siendo recompuesta por equipos de Protección Civil, pero la “reanudación del servicio se realizará luego de que el equipo técnico de la empresa Cires lo repare en las próximas horas”.
El sistema de altavoces sísmicos en la Ciudad de México se implementó después del gran terremoto de 1985 que golpeó a la capital y dejó miles de muertos. El tiempo que tarda entre la alarma y el inicio del temblor varía de acuerdo la distancia entre el epicentro y la ciudad: puede llegar a ser de más de un minuto, lo suficiente para que miles de ciudadanos evacuen los edificios en los que se encuentran.
A lo largo de los últimos años el sistema se extendió a otras ciudades y actualmente opera en Guadalajara, Colima, Morelia, Acapulco, Chilpancingo, Oaxaca y Puebla.
Vía el El PaísTe podría interesar...

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