
Los españoles la llamaron “pujamiento de sangre”, los aztecas cocoliztli, que significa peste en náhuatl. El cocoliztli es un término que se le daba a una enfermedad generalizada que se propagaba y ocasionaba la muerte colectiva y junto con otras enfermedades que los colonizadores trajeron de Europa, África y Asia, alcanzaron tasas de mortalidad entre los indígenas de 95 por ciento, facilitando a los colonizadores la conquista del nuevo continente.
A pesar de que existen textos de la época describiendo el padecimiento, la identidad del patógeno causante del cocoliztli en América seguía siendo un misterio, pues los síntomas descritos en los documentos históricos pueden atribuirse a más de un virus o bacteria. Pero un equipo internacional de científicos del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y de otras instituciones, encontró evidencias de que el causante de esta epidemia podría ser la bacteria Salmonella enterica.
El grupo de investigación logró recuperar ADN de un cementerio ubicado en la antigua ciudad de Teposcolula-Yucundaa, en Oaxaca, y gracias a una nueva técnica de análisis de ADN identificó al patógeno Salmonella enterica al analizar muestras de dientes de individuos enterrados en el lugar.
Sus hallazgos fueron publicados en la revista científicaNature Ecology & Evolution.
Salmonella enterica. Fotografía de Volker Brinkmann, Instituto Max Planck de Biología de las Infecciones, Berlín, Alemania.“Al detonarse la epidemia, en la década de 1540, los cuerpos de los difuntos fueron enterrados rápidamente en cistas colectivas; en las principales plazas prehispánicas, encontramos decenas de tumbas colectivas que albergaron entre cuatro y ocho cuerpos cada una. Excavamos una muestra de los entierros, y documentamos la impresionante mortandad”, señaló Nelly Robles.
Esto hizo pensar a los investigadores que el lugar era ideal para buscar muestras de ADN antiguo preservado, que pudieran develar la identidad del patógeno que mató a cientos de personas.
El grupo de científicos colectó la pulpa dental de 24 individuos que murieron en la época después del contacto con los europeos y cinco individuos que fueron enterrados en la época previa al contacto con los colonizadores. Además, recolectaron muestras de suelo del lugar para detectar los microorganismos ambientales y no confundirlos con los posibles patógenos antiguos.
El problema es que el ADN se degrada por elementos ambientales como la luz, la temperatura, la presencia de agua o simplemente el paso del tiempo, y los fragmentos de cadenas que se obtienen suelen estar incompletas o ser muy cortas. Pero este problema se solucionó gracias al uso de un nuevo programa computacional denominado MALT, comentó Åshild Vågene.
Este programa tiene la capacidad de tomar un conjunto de secuencias de ADN desconocido, compararlas con el genoma de diferentes organismos contenidos en grandes bases de datos y determinar qué coincidencias efectivas hay entre el material genético.
“MALT es bastante sensible y nos permitió trabajar con cantidades muy pequeñas de ADN. Además es capaz de trabajar con fragmentos cortos de material genético, que es comúnmente lo que se obtiene al trabajar con muestras muy antiguas”, comentó Alexander Herbig, líder del grupo de genómica computacional del Instituto Max Planck y colaborador de la investigación.
Para el estudio del cocoliztli, los científicos compararon el material genético colectado contra dos mil 783 genomas de diferentes bacterias y lograron detectar la presencia de Salmonella enterica en las muestras.
Salmonella no había sido considerado como un causante de la epidemia, señaló Nelly Robles. Pero varios factores la señalaban como la responsable.
El ADN de Salmonella enterica se extrajo del interior de los dientes humanos, lo que hace más probable que la bacteria se encontrara infectando el torrente en el momento de la muerte. Por otro lado, el patógeno no se detectó en individuos que habían muerto previo al contacto con los conquistadores ni libre en las muestras del suelo circundante.
“Aunque detectamos varios microorganismos provenientes del suelo y del ambiente, solamente encontramos un patógeno: Salmonella enterica”, explicó Alexander Herbig.
Hasta ahora, lo que la investigación puede concluir es que Salmonella enterica se encontraba circulando entre la población en el momento de la epidemia de cocoliztlide 1545 a 1550.
“Nos gustaría seguir investigando para averiguar si hubo otros microorganismos involucrados en la epidemia de cocoliztli”, comentó Alexander Herbig.
Por otro lado, para Åshild Vågene, “el siguiente paso sería encontrar otros cementerios, en México o Guatemala, que contengan individuos que hayan muerto durante la epidemia de 1545 a 1550”, y así dilucidar las causas de uno de los fenómenos epidemiológicos responsables del cataclismo de la población mesoamericana en el siglo XVI.
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