
Roberto SANTIAGO
Oaxaca.- El Centro de Capacitación Musical y Desarrollo de la Cultura Mixe (CECAM), pieza angular de la identidad sonora de Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca, se encuentra actualmente atrapado en un complejo laberinto burocrático que lo ha dejado fuera del reconocimiento oficial como centro de formación educativo.
A pesar de su prestigio internacional y de ser un invitado recurrente en los actos de la máxima tribuna del país, la Secretaría de Cultura federal persiste en negarle el reconocimiento de su personalidad jurídica.
Esta postura se mantiene firme incluso frente a una sentencia del Juzgado Decimoprimero de Distrito en Oaxaca que, desde febrero de 2024, ordena a las autoridades federales formalizar el estatus legal de esta institución para garantizar su acceso a recursos públicos.
El conflicto legal escaló cuando la dependencia federal argumentó que el decreto presidencial diseñado para dar sustento al centro perdió vigencia con el cierre del sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
Esta interpretación administrativa ha sido calificada por diversos sectores como una barrera estructural que ignora la esencia del fallo judicial, pues para la organización Litigio Estratégico Indígena A.C., que acompaña a los docentes Carolina, María Luisa, Elena y Silvestre Vásquez Cardozo en este juicio de amparo, la sentencia no es una concesión política temporal, sino una obligación del Estado para garantizar derechos culturales y educativos que son permanentes.
Ante la resistencia de la Secretaría de Cultura, un tribunal colegiado ha tenido que intervenir mediante un mecanismo de cumplimiento sustituto, una medida excepcional para ejecutar la resolución por vías alternas.
La abogada Mariana Yáñez Unda advierte que esta negativa institucional trasciende el papeleo técnico, pues al desconocer jurídicamente al CECAM se invisibiliza a la comunidad que lo sostiene.
Según explica la especialista, no se trata únicamente de un tema presupuestario, sino de proteger modelos educativos que nacen de la autonomía y la identidad cultural, elementos que históricamente han sido marginados por las políticas públicas centralizadas.
La situación del CECAM expone una contradicción profunda en la política cultural del país: mientras sus músicos son utilizados como símbolo de la riqueza de México ante el mundo, el sistema administrativo les impide establecer convenios formales o asegurar su sostenibilidad a largo plazo.
La abogada Yáñez subraya que estos espacios fortalecen lenguas y tradiciones, por lo que el Estado tiene la responsabilidad de garantizar su permanencia más allá de los ciclos políticos.
El desenlace de este litigio marcará un precedente crucial para todas las iniciativas indígenas que, pese a su impacto social demostrado, luchan por dejar de ser legalmente inexistentes ante los ojos de la Federación.

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