
Litigio Estratégico Indígena A.C
Oaxaca.- Mientras el 5 de junio se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente, varios de los principales ríos de Oaxaca siguen siendo escenario de una crisis ambiental que durante años ha obligado a comunidades, ciudadanos y organizaciones civiles a recurrir a los tribunales para exigir acciones de saneamiento y protección.
A diferencia de otras luchas ambientales centradas en bosques o áreas naturales protegidas, en Oaxaca una parte importante de la defensa jurídica del medio ambiente se ha concentrado en los ríos. El Atoyac, Salado, Papaloapan, Tehuantepec, Los Perros, Mixteco y La Arena han sido objeto de procedimientos legales, recomendaciones de organismos de derechos humanos y demandas ciudadanas ante la persistencia de la contaminación y la falta de medidas efectivas para su recuperación.
Uno de los antecedentes más relevantes ocurrió hace más de una década, cuando Litigio Estratégico Indígena A.C. impulsó un juicio de amparo para exigir acciones de saneamiento en los ríos Atoyac y Salado, que atraviesan la zona metropolitana de Oaxaca.
El litigio fue promovido por habitantes afectados por la contaminación de ambos cauces, entre ellos un ciudadano indígena mazateco que vivía cerca del río Atoyac. Tras una larga batalla judicial que incluso llegó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, un juzgado federal concedió el amparo y ordenó a diversas autoridades implementar medidas para proteger y rescatar ambos ríos.
La resolución se convirtió en uno de los precedentes más importantes en materia de defensa judicial del derecho humano a un medio ambiente sano en Oaxaca.
Sin embargo, el problema está lejos de resolverse.
Diversos diagnósticos oficiales han documentado durante años descargas de aguas residuales sin tratamiento, acumulación de residuos sólidos y deterioro de los ecosistemas asociados a los ríos Atoyac y Salado. Organizaciones ambientalistas han advertido además sobre los impactos derivados de la extracción de materiales pétreos en algunos tramos de los cauces.
La experiencia jurídica iniciada con el Atoyac y el Salado abrió paso a nuevas acciones de defensa ambiental en distintas regiones del estado.
A petición de habitantes y comunidades indígenas, Litigio Estratégico Indígena A.C. promovió posteriormente procedimientos relacionados con la protección de otros afluentes, entre ellos el Papaloapan en la Cuenca del Papaloapan; el río Tehuantepec y el río Los Perros en el Istmo; el río Mixteco en la región Mixteca, y el río La Arena en la Costa.
En varios de estos casos, las denuncias llegaron también a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), que emitió recomendaciones dirigidas a distintas autoridades federales, estatales y municipales por violaciones al derecho humano al agua y a un medio ambiente sano.
Los expedientes documentaron problemas recurrentes: descargas de aguas negras, insuficiencia o falta de operación de plantas de tratamiento, contaminación microbiológica y ausencia de acciones coordinadas para restaurar los ecosistemas afectados.
En el caso del río Los Perros, ubicado en la región del Istmo de Tehuantepec, inspecciones oficiales registraron la presencia de aguas residuales, olores fétidos y descargas urbanas que afectan directamente a la población.
Situaciones similares fueron reportadas en los ríos Mixteco, La Arena, Tehuantepec y Santo Domingo, donde comunidades han señalado durante años los efectos de la contaminación sobre la salud, la agricultura y la disponibilidad de agua.
A pesar de ello, especialistas y organizaciones civiles sostienen que los avances han sido limitados frente a la magnitud del problema.
Para Litigio Estratégico Indígena, las sentencias judiciales obtenidas durante los últimos años demostraron que los ríos pueden ser defendidos mediante mecanismos legales cuando las autoridades incumplen sus obligaciones. No obstante, advierte que el principal desafío continúa siendo el cumplimiento efectivo de las resoluciones y la ejecución de políticas públicas que permitan recuperar los cuerpos de agua.
En un estado donde numerosos pueblos indígenas mantienen una relación histórica con los ríos, la contaminación no representa únicamente un problema ambiental. También afecta actividades productivas, prácticas comunitarias y formas tradicionales de vida ligadas al territorio.
En el Día Mundial del Medio Ambiente, los expedientes judiciales abiertos en torno al Atoyac, Salado, Papaloapan, Tehuantepec, Los Perros, Mixteco y La Arena recuerdan que la defensa del agua en Oaxaca no se ha librado únicamente en las riberas de los ríos. También se ha disputado en juzgados, tribunales y organismos de derechos humanos, donde comunidades y ciudadanos han buscado obligar al Estado a cumplir una responsabilidad que sigue pendiente: rescatar los cauces que durante décadas han sido convertidos en receptores de contaminación.


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